HISTORIA MARINERA

LA VACA DE SAN PEDRO

Capitán de Navío

Alejandro Armstrong de Aguirre

(Subteniente en ese entonces)

En una de las comisiones de reabastecimiento de faros que habitualmente cumplíamos con el Patrullero Lautaro, navegábamos una mañana rumbo N. por el canal Messier en demanda de Tortel, para abastecer después al Faro San Pedro, cuando el radiotelegrafista de guardia me avisó –en mi calidad de Oficial de Cargo de Operaciones- que el Farero Jefe de San Pedro quería “fonía” personal y privada con el Comandante. Como esta petición no era común en aquellos tiempos, en que las comunicaciones se hacían rutinariamente por telegrafía a través del personal especialista que “traducía” los mensajes a lenguaje escrito, y suponiendo que se podía tratar de un tema delicado proveniente de un faro habitado y con familia, hice preparar el enlace en el gabinete de la radio, que era un lugar menos público que el Puente, donde todo el personal de Guardia podía escuchar.

Avisado el Comandante, accedió a la extraña petición que fue –desde el comienzo- más o menos del siguiente tenor:

ATENCIÓN LAUTARO ESTE ES SAN PEDRO FARO

AQUÍ LAUTARO, ADELANTE SAN PEDRO

AQUÍ SARGENTO TOLOZA JEFE DEL FARO, SOLICITO FONÍA PERSONAL CON COMANDANTE ESA UNIDAD

AQUÍ LAUTARO, COMANDANTE SE ENCUENTRA EN EL PUENTE, TRANSMITA SU MENSAJE.

AQUÍ SAN PEDRO, SOLICITO PERSONAL Y PRIVADO CON SEÑOR COMANDANTE.

LAUTARO COMPRENDIDO – ESPERE.

ATENCIÓN SAN PEDRO, COMANDANTE DEL LAUTARO AL HABLA, ADELANTE CON SU MENSAJE.

AQUÍ SARGENTO TOLOZA, FARERO JEFE SAN PEDRO, MI COMANDANTE,

LA COSA ES QUE NOS CONSEGUIMOS UNA VACA Y QUEREMOS PEDIRLE UNA PALETEADA, MI COMANDANTE.

AQUÍ LAUTARO, EXPLÍQUEME SARGENTO DE QUE SE TRATA LO DE LA VACA, CÓMO LA CONSIGUIÓ Y PARA QUÉ QUIERE UNA VACA EN EL FARO.

AQUÍ SAN PEDRO MI COMANDANTE, RESULTA QUE ACÁ TENEMOS FAMILIA Y NIÑOS CHICOS Y UN AMIGO POBLADOR QUE HICIMOS POR FONÍA NOS CAMBIA UNA VACA PREÑADA POR CINCO CORDEROS DE LOS QUE USTED NOS TRAE.  CUANDO NAZCA EL TERNERO, MI COMANDANTE, LA VACA VA A TENER LECHE Y SE LA DAMOS A LOS NIÑOS.

AQUÍ LAUTARO, CONFORME SARGENTO TOLOZA, EMBARCAREMOS LA VACA EN TORTEL Y SE LA LLEVAREMOS. PAGAREMOS CON LOS CORDEROS.

AQUÍ SAN PEDRO, ES QUE LA VACA NO ESTÁ EN TORTEL MI COMANDANTE, LA TIENE EL POBLADOR EN SU CAMPO, UN POCO MÁS ADENTRO POR EL ESTERO MITCHELL, AL FONDO Y EN LA RIBERA SUR.

AQUÍ LAUTARO, ESTUDIARÉ LA SITUACIÓN Y LE CONTESTO. CAMBIO Y FUERA.

AQUÍ SAN PEDRO, GRACIAS MI COMANDANTE, LOS NIÑOS SE LO VAN A AGRADECER. TERMINADO.

Analizada la situación carta en mano, nos encontramos que el mencionado poblador dueño de la vaca vivía bastante lejos seno adentro, obligándonos no sólo a navegar unas buenas horas más sino también a avanzar unas buenas millas por el último tramo de un canal hidrográficamente no levantado y sin sondas de la mitad para adentro. “Bueno, todo sea por la leche para los niños…” dijimos todos.

El Comandante tomó la cosa con humor y como buen navegante que era aprovechó la oportunidad para instruir y entrenar a la tripulación. Dispuso el correspondiente zafarrancho de seguridad y con ancla “a la pendula” más escandallo a proa, vigías de fondo por todos lados y ecosonda en funciones, nos metimos navegando a no más de dos nudos hasta encontrar un lugar cercano a la casa, apto para fondear. Pero del fondeadero a la playa había sus buenos trecientos o quinientos metros a navegar a remo con una de las balleneras. (Las balleneras que se usaban en el sur no tenían motor)

Designado por el Comandante, desembarqué a cargo de la dotación de la ballenera más refuerzos, llevando además los cinco corderos y alguna maniobra para asegurar la vaca, sin tener la menor idea de cómo embarcarla. Si por experiencia sabíamos lo complicado que era lidiar con corderos en un bote, no sabíamos cómo lo íbamos a hacer con una vaca, que además estaba preñada.

Hechos los arreglos comerciales del caso, nos hicimos cargo de la vaca y la acercamos a la playa, pero no se quiso embarcar. La tiramos, la empujamos, le rogamos y no hubo caso. No quiso levantar las patas y caminar hacia adentro de la embarcación. Entonces a uno de los muchachos se le ocurrió escorar la pesada ballenera hasta donde se pudiera y mientras unos lo hacían, otros empujamos la vaca y “la convencimos” que pisara adentro. Uno de los tantos problemas eran las bancadas, pero de alguna forma logramos que la vaca se parara a crujía con una bancada bajo la guata, y la amarramos. Ahora el problema era desvarar la embarcación cargada con cuatrocientos o quinientos kilos de vaca en pie, sin que el animal se nos desequilibrara. También lo logramos. Entonces el problema fue que no había espacio para bogar. Nos fuimos picaneando el fondo marino con los remos y cuando aumentó la profundidad, remamos como en canoa. No cabía otra solución.

Qué lastima que en aquellos tiempo no había medios para filmar, porque ver desde el buque a la ballenera cargada con una vaca, con cuatro hombres sujetándola para que no se fuera al agua y otros tantos remando a lo indio para llegar a bordo, debe haber sido un espectáculo “de película”. Pero no quedaron ni fotos…

Esta vez el problema fue acercarnos al buque sin que la vaca se nos espantara con los ruidos de motores y descargas y decidiera suicidarse tirándose al agua. Ya cerca, le pasamos nivelay por los cachos y con ello logramos que la manejaran un poco desde cubierta. Nuestro más preciado tesoro en ese instante era el ternero que la vaca tenía adentro, por lo que ¿de dónde la agarrábamos para izarla a bordo? No obstante, “los Maniobras” del buque ayudados por los consejos de algunos “acampaos” estimaron que no era problema armarle un estrobo entremedio de las patas delanteras y pasarle una faja por la parte delantera de la guata, por lo que cuando la izamos con la pluma, la vaca quedó colgada como un conejo por las orejas…!, pero la maniobra fue rápida y felizmente llegó a cubierta sana y salva. No pasó lo mismo con todos los que cooperamos con el traslado, porque tuvimos que cambiarnos ropa y meternos a la ducha para sacarnos de encima todo el “producto” de los sustos que la vaca sufrió durante la maniobra.

Ya con la vaca abordo hicimos nuestra ruta de vuelta y luego de pasar la noche en Tortel, al día siguiente cruzamos el Messier para arribar a San Pedro, que está muy cerca.

Ahí la cosa fue peor. El problema no estuvo en echar la vaca sobre el bote, porque ya sabíamos cómo. El asunto fue desembarcarla en las rocas…! Resulta que la parte baja accesible del islote donde se construyó el faro San Pedro (que obviamente está en la parte más elevada del mismo y hacia el N.) está bastante retirado hacia el S. del faro propiamente tal. Y para ir del desembarcadero al faro hay por lo menos unos trecientos metros de “veredas” construidas de tablones sobre pilares tipo palafitos, que están afirmados en las salientes de roca.

Sacar a la vaca de la embarcación y hacerla caminar por las rocas semi sumergidas resbalosas por las algas y los choritos asoleados, fue todo un censo. Ya cuando logramos colocarla sobre los tablones creíamos logrado el éxito, pero este no fue posible sino hasta llegar al faro, porque luego de una lenta y penosa marcha por tablones abiertos, empujando la vaca que no quería pisar, logramos llegar al patio del faro, donde la dejamos.

El Sargento Toloza no podía estar ni más feliz ni más agradecido del Lautaro, su Comandante y su personal, por el acarreo de la vaca, que finalmente -una vez parida- sería la proveedora de leche para los niños. Desde luego, este novedoso arribo fue motivo de fiesta para toda la dotación del faro y sus familias, que luego de ser abastecidos quedaron celebrando.

Cumplida la tarea, regresamos a bordo y continuamos nuestra Comisión. Pasó el tiempo y con las contingencias propias de las tareas de abordo y otras recaladas, nos olvidamos de la vaca. Hasta que, meses después, cuando volvimos al área del Messier Norte en una nueva Comisión…:

ATENCIÓN LAUTARO ESTE ES SAN PEDRO FARO

AQUÍ LAUTARO, ADELANTE SAN PEDRO

AQUÍ SARGENTO TOLOZA JEFE DEL FARO, SOLICITO FONÍA PERSONAL CON COMANDANTE ESA UNIDAD

El Comandante, acordándose de la vaca y deseoso de saber del ternero y de la leche, accedió rápidamente al puesto de radio y:

ATENCIÓN SAN PEDRO, COMANDANTE DEL LAUTARO AL HABLA, CUENTEME DE LA VACA, ADELANTE CON SU MENSAJE.

AQUÍ SAN PEDRO MI COMANDANTE, ES QUE RESULTA MI COMANDANTE, QUE TENEMOS UN PROBLEMA CON LA VACA MI COMANDANTE.

AQUÍ COMANDANTE, DIGAME TOLOZA QUÉ PROBLEMA TIENE? CÓMO ESTÁN LOS NIÑOS?

AQUÍ SAN PEDRO MI COMANDANTE, … ES QUE QUEREMOS DEVOLVER LA VACA, MI COMANDANTE…  ES QUE LA VACA QUE NOS CAMBIARON NO ESTABA NA PREÑADA MI COMANDANTE, …. NO TENEMOS NI TERNERO NI TENEMOS LECHE MI COMANDANTE…. Y ADEMÁS LA VACA SE COMIÓ TODO EL PASTO DE LAS OVEJAS MI COMANDANTE…

AQUÍ COMANDANTE, (tiempo para meditar) MIRE TOLOZA…, (en esta parte el Comandante tomó aire para mantener la calma) OLVÍDESE DE LA DEVOLUCIÓN,  PORQUE NO LE QUEDA OTRA QUE COMÉRSELA.

POR MI PARTE, CAMBIO, FUERA Y TERMINADO…!!!!

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