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El Líbero

Publicado el 13 de febrero de 2021

Ex comandante en jefe de la Armada: “Argentina se está posicionando para retomar su tesis bioceánica dejando a Chile prácticamente sin territorialidad antártica”

El Almirante (R) Miguel Ángel Vergara, actual presidente de la Liga Marítima de Chile, en entrevista con El Líbero aborda la visita del Presidente Alberto Fernández, que sigue generando debate. “Me parece que la ambición geopolítica argentina es global y no corresponde parcializarla”, señala en relación a que el gobierno de Chile “haya apoyado la reclamación de ese país sobre las Falkland-Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur ‘así como de los espacios marítimos circundantes’”, sin hacer mención al diferendo que hoy existe entre ambos países sobre la soberanía de la plataforma continental magallánico-antártica.

La reciente visita del Presidente Alberto Fernández continúa generando repercusiones, especialmente en lo que se refiere a la Declaración Conjunta firmada con el Presidente Sebastián Piñera. Polémica causó entre especialistas y en la Región de Magallanes el respaldo del “Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, por las implicancias que tal reconocimiento pueda, en la interpretación argentina, tener sobre la soberanía chilena en el Mar Austral y la Antártica.

También causó alarma que la Cancillería chilena no haya modificado el tono de dicha Declaración, considerando el diferendo en materia de la soberanía de la plataforma continental magallánico-antártica sobre un área adyacente al denominado punto F, ubicado al sur del Cabo de Hornos.

En entrevista con El Líbero, el ex comandante en jefe de la Armada, almirante (r) Miguel Ángel Vergara, actual presidente de la Liga Marítima de Chile y Doctor en Filosofía por la U. de Navarra (España), profundiza el tema, precisando que lo hace a título personal.

-Si Chile desde hace años reconoce la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y sus espacios oceánicos, ¿Por qué generó polémica la declaración de los Presidentes Sebastián Piñera y Alberto Fernández?

-Porque hasta entonces Argentina no había promulgado una ley de la República atribuyéndose soberanía sobre la plataforma del Mar de la Zona Austral y en la Antártica. El nuevo mapa lo está distribuyendo en los colegios, proclamando que ha incorporado a su soberanía 2.000.000 km2, con lo que el centro del país ya no es Buenos Aires, sino Tierra del Fuego. Con esta ley (N° 27.577 de agosto de 2020) Argentina está desconociendo olímpicamente que la Comisión de la Plataforma Continental Extendida (CPCE), dispuesta por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), no se pronunció sobre su pretensión de plataforma en la Antártica, ni en la de las Falkland-Malvinas e islas adyacentes; y ha ignorado la inoponibilidad presentada por Chile en el Mar de la Zona Austral. Como lo dijo uno de sus propios comentaristas, en los colegios argentinos se está enseñando una mentira geográfica.

 -Argentina formalizó su pretensión sobre el espolón o uñeta de 9.700 kms2 al sureste de las Islas Diego Ramírez en 2009, ¿Qué cambio hubo desde entonces?

-Además de la promulgación de la ley N° 27.577 a que hacíamos referencia en la respuesta anterior, Chile -de la mano del ex canciller Teodoro Ribera, en mayo de 2020- asumió una actitud más firme. Hasta entonces se habían presentado notas diplomáticas representando nuestro desacuerdo a las pretensiones argentinas, pero nada muy potente y decidido. Al parecer, nuestra pasividad alentó a nuestros vecinos del Este a promulgar la mencionada ley.

-¿Cuál es el valor real que tiene el “espolón” o esta “uñeta” para Chile?

-Se trata de un desafío a nuestra soberanía. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 (TPA), en su artículo 14, indica que el punto “F” (fijado en el artículo 7) constituye “un confín definitivo e inconmovible entre las soberanías de la República de Argentina y de la República de Chile”. Además, el mismo artículo 14 agrega que las Partes se “comprometen a no presentar reivindicaciones ni interpretaciones que sean incompatibles con lo establecido en este Tratado”. Con su pretensión de una uñeta al Sur del punto “F”, el país trasandino está violando dicho Tratado.

Por otra parte, al intentar establecer un nuevo límite al Sur del punto “F” como confín entre ambos países, Argentina se está posicionando para retomar a futuro su tesis bioceánica, asumiendo que el meridiano del Cabo de Hornos sería el límite entre el Pacífico y el Atlántico, lo que se proyectaría hasta el Polo Sur, dejándonos prácticamente sin territorialidad antártica. Esta supuesta divisoria entre ambos océanos fue rechazada por el TPA, al declarar en su artículo N°9, que todo el espacio marítimo delimitado por el Tratado se denominará “Mar de la Zona Austral”, borrando así cualquier divisoria entre Pacífico y Atlántico. Esto no es arbitrario, puesto que, como se aprecia claramente en la delimitación establecida en el artículo N°7 del TPA, Chile cedió parte importante de la proyección de 200 millas hacia el Atlántico de las islas del Beagle, proyección a la que tenía derecho por la Convemar.

A mayor abundamiento, cabe destacar que en su artículo 15 el TPA señala que la delimitación determinada en dicho Tratado, “no afectará de modo alguno ni podrán ser interpretadas en el sentido de que pueda afectar, directa o indirectamente, la soberanía, los derechos, las posiciones jurídicas de las Partes, o las delimitaciones en la Antártida, o en sus espacios marítimos adyacentes, comprendiendo el suelo y su suelo”. Todo eso quedaría sin efecto con la eventual teoría del meridiano del Cabo de Hornos, como límite entre ambos países hasta el Polo Sur, a lo que tácitamente apunta la visión geopolítica anunciada por Argentina con la promulgación de la ley 27.577 del 25 de agosto de 2020.

-La Nota enviada a Argentina en mayo del 2020 (que objeta la pretensión argentina), y el Estatuto Antártico que se despachó semanas después, ¿usted cree que implica un cambio en la política de Chile en el sur?

-Estimo que efectivamente hay un cambio en nuestra política respecto de este sensible tema, considerando las notas diplomáticas de mayo y junio de 2020. En cuanto al estatuto antártico, si bien es algo que venía analizándose desde hace varios años, también contribuye a reforzar una visión más potente de mayor compromiso hacia nuestro territorio antártico. Creo que reaccionamos tarde, pero más vale tarde que nunca. Por lo anterior, me sorprende que nuestro Gobierno, en la Declaración Conjunta con ocasión de la visita del Presidente de Argentina, haya apoyado la reclamación de ese país sobre las Falkland-Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur “así como de los espacios marítimos circundantes”.

 -¿Cómo se entiende entonces el cambio del 2020 y la Declaración de los Presidentes Piñera y Fernández?

-Como decía, no logro entenderlo. Me parece que la ambición geopolítica argentina es global y no corresponde parcializarla, apoyando una parte y rechazando otras; además, no es claro qué abarca la expresión “los espacios marítimos circundantes” de la Declaración Conjunta. Por otra parte, no veo a título de qué nos enemistamos con un tradicional aliado, como lo es el Reino Unido, para favorecer a un supuesto partner que abiertamente nos está disputando soberanía.

En el mismo sentido, me parece un error la declaración de la Directora de Difrol (en El Mercurio, el 30 de enero) en cuanto a que serían independientes las aspiraciones argentinas al sureste del punto “F”, la Antártica y la proyección de las Falkland-Malvinas e islas adyacentes. A mi juicio, estamos ante una visión geopolítica integral de Argentina que no es inocua a nuestros intereses.

-En estos años, ¿la Armada de Chile hizo saber sus reparos respecto a la pretensión argentina? 

-Lo desconozco, pero asumo que sí lo ha hecho con la reserva que corresponde, porque la política exterior no es asunto en el que la Armada deba intervenir de manera directa. Tiendo a pensar que en el nivel político no se captó la magnitud del desafío geopolítico que nos puso Argentina el 2009; vinimos a reaccionar con mayor decisión recién el 2020. Pero, reitero que más vale tarde que nunca.

-Con la ayuda de la Armada, Chile avanzó en los estudios de la plataforma continental en Isla de Pascua. ¿Por qué no así en la zona del sur que Argentina disputa?

-La Armada debe cumplir las demandas del nivel político en cuanto a las áreas marítimas por prospectar. Hasta donde sé, en el Mar Austral se trabajó por años reuniendo antecedentes, principalmente en la parte occidental de la Antártica; ignoro por qué no se dispuso que también lo hiciera en el sector oriental. Sin embargo, para la presentación a la Comisión de la Plataforma Continental Extendida (CPCE), no solo se requieren los estudios realizados por la Marina, sino también por otras entidades. Incluso no descarto que se deban contratar servicios en el extranjero; lo que importa es finalizar pronto estos trabajos y que estén bien hechos.

-El Gobierno anunció estudios en la plataforma continental en la Antártica, ¿Incluyen estos estudios al espolón o uñeta?

-Asumo que sí están considerados y que en el transcurso de este año haremos la presentación de los estudios científico-técnicos a la CPCE, respecto de nuestra posición en esa zona. Por lo demás, la propia proyección de las 200 millas de las islas Diego Ramírez, avaladas por el Derecho Internacional, constituye un argumento que derechamente cuestiona la pretendida “uñeta” argentina. Con todo, me parece más importante y prioritario afirmar el punto “F” como delimitación final entre Chile y Argentina.

Fuente: página web El Líbero

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