CARTAS AL DIRECTOR

Conflicto mapuche:

En la macrozona sur hay un gran conflicto denominado “conflicto mapuche”, que ha sembrado el terror en los habitantes de la zona y que ya dejó de ser un asunto de mero orden público, pues se convirtió en otro de grave quebrantamiento del orden institucional de la República y de soberanía nacional.

Este conflicto fue provocado por la instigación de activistas indigenistas y por políticos que generaron las condiciones para él (Ley Indígena 19.253 de 1993 y Convenio 169 de la OIT). También por gobiernos incapaces de ejercer su autoridad y de cumplir con su obligación esencial que es la conservación del orden público, empleando para ello la violencia física legítima del Estado si fuere preciso.

Lo ideal es solucionar este conflicto mediante grandes acuerdos nacionales, razonables y justos y que tiendan al bien común, pero el recurso al uso de la fuerza no debe ser descartado. Sea como fuere, cualquier solución que se proponga requiere, antes que nada, terminar con las acciones de violencia terrorista y guerrillera en la zona.

Estas acciones, realizadas por grupos de combatientes fuertemente armados, constituyen una verdadera guerra contra el Estado de Chile y debe ser enfrentada como tal; no por organizaciones policiales, sino que por fuerzas militares que empleen todo su potencial bélico; aplicando los procedimientos de tiempo de guerra, sin las restricciones para el uso de la fuerza que rigen en tiempo de paz.

Adolfo Paúl Latorre

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PLOP:

“La policía no puede matar a una persona porque se resiste a un control de identidad” declaró el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco. PLOP.

Adolfo Paúl Latorre

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Quemarlo todo:

“¿Cómo quieren que no lo quememos todo?” declaró la diputada Catalina Pérez. Al respecto cabría citar a Jean Paul Marat: “Las revoluciones empiezan por la palabra y concluyen por la espada”.

También a Arturo Pérez-Reverte, quien en relación con la guerra civil española dijo: “fue una tragedia originada por unos pocos, en la que se involucraron muchos. Por eso mismo me indigna tanto que políticos de nuevas generaciones, que no han leído, escuchado y vivido lo suficiente, se atrevan a hablar de una manera tan irresponsable”.

Adolfo Paúl Latorre

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Vehículos blindados:

El coordinador de la Macrozona Sur, Cristián Barra, en relación con la “escalada de violencia rural”, dijo que “aquí no se trata de delincuentes armados. Estamos hablando de grupos paramilitares, preparados, fuertemente armados… el Gobierno aumentará los medios para mejorar la acción policial, con la adquisición de vehículos blindados… Lo que tenemos que hacer es fortalecer las herramientas que tiene todo Estado en democracia, que en nuestro caso son las policías, Carabineros y la PDI”. Barra omitió incluir a las FF.AA. entre las herramientas fundamentales que tiene todo Estado democrático para asegurar, en última instancia, el orden público, la seguridad interior y la soberanía nacional; obligaciones esenciales de los gobernantes de un Estado, para cuyo cumplimiento cuentan con el monopolio de la violencia física legítima.

Por otra parte, cabría comentar que no estamos ante simples actos de violencia rural, sino que ante grupos de combatientes que están llevando a cabo una guerra de guerrillas, lo que constituye una verdadera guerra contra el Estado de Chile y que, por lo tanto, debe ser enfrentada como tal; no por organismos policiales (que no cuentan ni con los medios suficientes —sus armas tienen menor poder de fuego que las empleadas por los guerrilleros y los vehículos blindados no contribuirían mayormente para enfrentarlos eficazmente— ni con la voluntad de sus miembros para usar sus armas; ya sea por restriccciones impuestas por el escalón político o por temor a ser condenados por “violación a los derechos humanos”, por “uso excesivo de la fuerza” u otras figuras delictivas) sino que por fuerzas militares que actúen con todo el potencial bélico propio de su función que fuere necesario para derrotarlos, aplicando los procedimientos de tiempo de guerra, sin las restricciones para el uso de la fuerza que rigen en tiempo de paz.

Adolfo Paúl Latorre

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