COLUMNA DE OPINIÓN

CHILE UN PAÍS DE CRISIS POLÍTICAS PERMANENTES, INTERVENCIONES MILITARES Y DICTACIÓN DE CONSTITUCIONES

Patricio Schiavetti Rosas

Capitán de Navío JT

23 de marzo de 2021

Hemos visto a lo largo de la historia de Chile y particularmente de su historia constitucional que luego de serias crisis políticas, sociales y económicas Chile ha avanzado a la dictación de nuevas Constituciones Políticas.

Así fue el caso del período de crisis de 1924 con la intervención de los militares y especialmente de Carlos Ibáñez del Campo, que será Presidente de la República en dos períodos, que hace que el Presidente Arturo Alessandri Palma, convoque a una Comisión y se redacte la nueva Constitución de 1925, que viene a reemplazar a la Carta Fundamental de 1833, que rigió por 92 años.

Lo mismo podemos señalar con el período de 1970, en que el país sufrió una de las más serias crisis políticas, sociales y económicas, en que el Presidente Salvador Allende conducía a la nación a un estado socialista.

A diferencia de 1925, la Cámara de Diputados de la época declaró que el Presidente de la República había quebrantado la Constitución, lo que en igualdad de términos declaró la Corte Suprema, lo que constituyó la base constitucional para la intervención de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

La Junta de Gobierno nombró a una Comisión, denominada la Comisión Ortúzar la que luego de redactar la nueva Constitución la sometió a la revisión del Consejo de Estado, que lo integraba entre otros, los Ex Presidentes Gabriel González Videla y Jorge Alessandri Rodríguez, para luego ser revisada la Carta Fundamental por la Junta de Gobierno que finalmente la sometió a plebiscito.

Pero en este estudio nos interesa referirnos a la Constitución de 1833.

A esta Carta Fundamental le antecede una Guerra Civil, la llamada Revolución de 1929 o Revolución Conservadora, que fue el enfrentamiento entre pelucones (conservadores) y pipiolos (liberales), que puso término a la denominada Organización de la República de Chile.

Una vez más tendremos presente en el conflicto a los militares. El movimiento de los pelucones estalló el 7 de noviembre de 1829, habiendo sido elegido Presidente Francisco Antonio Pinto.

El Golpe de Estado fue ejecutado por un ejército mercenario, comandado por José Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, hecho que provocó la renuncia del Presidente Pinto, la que no fue aceptada por el Congreso sino cuando fue presentada por segunda vez, entregándole el mando a Francisco Ramón Vicuña.

Esta lucha terminará en la Batalla de Lircay el 17 de abril de 1830, en que fue derrotado el General Ramón Freire por las fuerzas del General Joaquín Prieto, teniendo como verdadero mantenedor del ejercicio del poder, en la sombra, don Diego Portales Palazuelos.

Históricamente la Guerra Civil de 1829-1830 que produjo un número significativo de muertos y heridos, tuvo una gran influencia en el ámbito político, que enfrentó a bandos opuestos (o’higginistas, estanqueros y pelucones contra pipiolos), después de la Batalla de Lircay y de la represión brutal, los triunfadores conservadores siguieron encontrando oposición.

Hubo cerca de siete motines militares y civiles entre 1830 y 1837. El último fue el que terminará con el apresamiento del Ministro de Guerra don Diego Portales, en circunstancias que inspeccionaba el Regimiento Maipo, en las cercanías de Quillota, al mando de José Antonio Vidaurre, terminando asesinado el 6 de junio 1837. Eran los momentos que las tropas chilenas se preparaban ante el eminente conflicto contra la Confederación Perú-Boliviana.

Ante estos hechos, Chile entró en el periodo conocido como República Conservadora o República Autoritaria. Con posterioridad, el orden portaliano encontró no solo la oposición civil sino también la militar, entre las que se cuentan la de la Sociedad de la Igualdad, las guerras civiles de 1851 y 1859, entre otros acontecimientos.

El período de estabilidad terminará en 1890, “los sectores dirigentes, habían dejado atrás su tradicional moderación, y hacia 1890 el odio político comenzó a volverse agresivo e hiriente, los militares devinieron en actores políticos y los poderes del Estado se enfrentaron en una lucha a través del Congreso y la prensa nacional,” (Alejandro San Francisco La Guerra Civil de 1891, página 70), todo lo cual terminará con la más cruenta guerra civil, que producirá una gran cantidad de muertos.

En cuanto al pensamiento de Portales, podemos extraerlo de una carta que él escribe a su socio Cea desde Lima escrita en 1822 donde señala “La República es el sistema que hay que adoptar, pero ¿sabe cómo yo lo entiendo para esos países? Un gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden de las virtudes. Cuando se hayan moralizado, venga el Gobierno completamente liberal, libre y lleno de ideales donde tengan parte todos los ciudadanos”.

Portales en otra carta en 1832, expresa lo siguiente frente a una campaña periodística en contra de un Ministro, siendo partidario de: “1° de encaminar a obrar en el sentido de la opinión; 2° de comenzar a establecer en el país un sistema de oposición que no sea tumultuario, indecente, anárquico, injurioso, degradante al país y al Gobierno, etc; y en fin queremos aproximarnos a la Inglaterra, en cuanto sea posible, en el modo de hacer oposición”.

En lo que respecta a los cuerpos armados sostiene que son esencialmente obedientes y no tienen derecho a deliberar, El caudillaje debe ser reprimido enérgicamente para lo cual no sólo se da de baja a los militares insubordinados, sino también se organiza una fuerza especial capaz de repeler los despuentes del militarismo; las guardias cívicas. La efectividad de estos cuerpos se apreció en la derrota del ejército insubordinado de Vidaurre, responsable de la muerte de Portales.

En cuanto a la Constitución de 1833, se nombró una Comisión, promulgándose la Carta Fundamental el 25 de mayo de 1833.

Esta Carta Fundamental comete un error al citar cual es el territorio de Chile, que, según ella, se extiende desde el Desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos y desde la Cordillera de Los Andes hasta el Mar Pacífico, comprendiendo el archipiélago de Chiloé, todas las islas adyacentes y las de Juan Fernández.

Expresa, que el régimen de gobierno es “popular representativo” y “la soberanía reside esencialmente en la nación que delega su ejercicio en las autoridades que establece la Constitución”.

Deja expresa mención que la religión de la República “es la católica apostólica romana, con exclusión del ejercicio de cualquiera otra”. Esta norma se atenuó con las llamadas leyes laicas aprobada y promulgada entre 1880 y 1884, durante el Gobierno del Presidente Domingo Santa María, en los cuales el estado asume las funciones de registro civil de las personas y las normas para el entierro, creándose el Registro Civil y los Cementerios Laicos. (De Disidentes).

La Constitución Política señala que son ciudadanos activos con derecho a sufragio los chilenos que habiendo cumplidos 25 años, si son solteros y veintiuno si son casados, y sabiendo leer y escribir, tengan una propiedad inmueble o un capital invertido en alguna especie de giro o industria.

En cuanto a las garantías individuales se reconocen la: 1° Igualdad ante la ley; 2° Igualdad en la admisión de los empleos y funciones públicas; 3° Igualdad en el reparto de los impuestos y contribuciones en proporción de los haberes; 4° Libertad de permanecer en cualquier punto de la República; 5° Inviolabilidad de todas las propiedades; 6° Derecho de petición; 7° Libertad de imprenta; 8° Se mantiene el régimen de mayorazgos, pero se establece que estas vinculaciones “no impiden la libre enajenación de las propiedades sobre que descansan, asegurándose a los sucesores llamados por la respectiva institución el valor de las que se enajenaren”, de acuerdo con una ley que debería dictarse oportunamente.

En cuanto al Poder Ejecutivo, “un ciudadano con el título de Presidente de la República administra el estado y es el Jefe Supremo de la Nación”. Dura cinco años pudiendo ser reelegido en el período siguiente.

Entre las atribuciones del Presidente de la República se encuentran la de nombrar y remover a su voluntad a los Ministros del despacho, consejeros de estado, intendentes y gobernadores, velar por la pronta y cumplida administración de justicia y por la conducta ministerial de los jueces; ejercer el patronato eclesiástico; declarar el estado de sitio, etc.

El Poder Legislativo reside en el Congreso, compuesto de la Cámara de Diputados y la de Senadores. La primera se compone de miembros elegidos por los departamentos de votación directa y duran tres años en sus cargos. El Senado se compone de 20 Senadores, duran 9 años en sus cargos y se renuevan por terceras partes.

Son materias de ley y, en consecuencia, exigen el acuerdo del Congreso, los siguientes asuntos sobre los cuales ha de legislarse periódicamente (Leyes periódicas): 1° los presupuestos de gastos anuales de la administración pública; 2° la fijación anual de las fuerzas de mar y tierra; 3° La autorización del cobro de las contribuciones cada 18 meses, y 4° El permiso para que residan cuerpos del ejército permanente en el lugar de las sesiones del Congreso y diez leguas a su circunferencia.

A todas luces la nueva Constitución reformó el orden político anterior y profundizó elementos fundamentales para la centralización y ejercicio del poder. Como señala el historiador Gabriel Cid, el proceso constituyente y la propia carta constitucional fueron la forma elegida por la elite conservadora para lograr terminar con el proceso revolucionario abierto en 1810 y en que había ensayado varias iniciativas de estructuración de la república, permitiendo además una estabilidad que los favoreciese política, social y económicamente (Cid, G., «Terminar la revolución: el debate político-constitucional en Chile, 1829-1833», Revista de Estudios Políticos, Santiago, número 176, pp. 17-45).

Al concluir mi estudio puedo señalar que a pesar de creer que Chile constituye una República ordenada, que se destaca por su apego a las distintas Cartas Fundamentales, en América Latina, yo sostengo que desde los inicios de los albores de la Independencia esto no ha sido así, comenzando con las luchas entre o’higginistas y carreristas que terminó con el asesinato de los hermanos Carrera, de Manuel Rodríguez, crisis o golpes de 1823, 1826, Revolución Conservadora de 1829-1830, 1851, 1859, 1891, que nos lleva a la mayor Guerra Civil que enfrentó el país, el ruido de sables de 1924, liderado por Carlos Ibáñez del Campo, la sublevación de la escuadra por la marinería de la Armada el 1931, el derrocamiento de Carlos Ibáñez en julio de 193, el primero de una serie de alzamientos que continuarían sucediéndose hasta octubre del año siguiente, y así a lo largo de toda la historia, por ejemplo en el Gobierno de Eduardo Frei Montalva, con el alzamiento de los militares liderados por el general Roberto Viaux, en 1969, por el lamentable estado de las remuneraciones de las Fuerzas Armadas y de su material.

Y esta historia no termina aquí, vendrán los 1000 días del Gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende, que intentará conducir al país a un estado socialista, lo que terminará con la Declaración de la Cámara de Diputados señalando que el Presidente se ha salido de la Constitución, lo que ratifica en similares términos la Corte Suprema, lo que sirve de fundamento para la intervención de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Como podemos apreciar las Fuerzas Armadas no ha dejado de estar presente e intervenir en todo el acontecer e historia nacional.

A partir del 18 de octubre de 2019, en medio de la mayor crisis política, social, y económica, el país se ha dado la posibilidad de dar una salida constitucional a dicha crisis, con la convocatoria a una Convención Constitucional para redactar una nueva Carta Fundamental, lo que fue aprobado en un plebiscito por un porcentaje mayoritario, el 25 de octubre de 2020. Lo singular ha sido que las Fuerzas Armadas han aprendido la lección y ya no intervendrán, además cuentan con los sabios consejos de sus Oficiales de Justicia.

Bibliografía:

1.- Crónicas Portalianas Enrique Bunster

2.- Portales y Rosas Hugo Guerra Baeza

3.- Portales Francisco Encina

4.- Don Diego Portales, Magdalena Petit          

5.- Historia de las Instituciones Políticas y Sociales de Chile

6.- La Guerra Civil de 1891 2 Tomos Alejandro San Francisco

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