CRÓNICA (CAPELLÁN PASCAL)

Biografía Presbítero Capellán Pascal

Alicia Vicencio Araya

Profesora de Religión – Pastoral

Colegio Capellán Pascal

El presbítero Enrique Pascal García-Huidobro, nació en Viña del Mar, el 04 de Abril de 1917, en el seno de una distinguida familia de la ciudad, formada por la señora Marta García-Huidobro y el señor Enrique Pascal Valdés.

Don Enrique Pascal (como lo llamaban sus conocidos) fue un destacado alumno de los colegios Sagrados Corazones de Viña y Valparaíso, donde cursó su enseñanza básica y de humanidades (actualmente Educación Media). Después de recibir su bachiller en humanidades ingresó al curso de leyes que se dictaba en el Colegio de los Sagrados Corazones, (origen a la fundación de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica de Valparaíso).

Más tarde, ingresó a la Universidad de Chile obteniendo en 1942 la Licenciatura de Derecho, después de haber rendido un brillante examen de grado y haber aprobado su memoria titulada «De las Presunciones», con la máxima distinción otorgada por la comisión examinadora y premiada por el Colegio de Abogados de Valparaíso. Esta obra fue reconocida como un instrumento de gran envergadura en lo referido a «Medios Probatorios», (consultada hasta del extranjero), lo que la convirtió en un clásico del Derecho Procesal.

Hombre dotado de grandes facultades que buscaba lo más refinado y digno para todo, especialmente para las cosas de Dios; de gran sensibilidad, pedagogo por naturaleza, artista; intelectual, de gran carácter, y por sobre todo, hombre de Dios, que vive la justicia por profesión primera.

Desde joven su vida estuvo orientada al servicio y defensa de los postulados católicos. Realiza diversas actividades en la Acción Católica Universitaria donde ejerce la presidencia, desempeñando una excelente labor en Chile como en otros países.

Asistió a dos Congresos de Paz Romana en España y Suiza en el año 1949.

Participa en la II Semana Internacional de la Acción Católica en Cuba, donde se relaciona con jóvenes de diversas realidades y culturas que tenían en común la fe en Jesucristo y la Iglesia Católica.

Todo este nutrido apostolado va a despertar su vocación hacia un servicio más comprometido, lo que lo lleva a ingresar al Seminario Pontificio, cuando cuenta con 36 años de edad.

 Por otra parte, su gran sensibilidad artística quedó plasmada en la música que compuso para su primera misa en base a órgano y cuatro voces de los coros del Kirie, Gloria, Sanctus y Anus Dei. Lo que hizo que esta misa fuera original y lo acreditara como el concertista en piano que era.

El 19 de septiembre de 1953, el entonces Obispo de la Diócesis Monseñor Rafael Lira Infante, lo invistió Sacerdote.

Dentro de sus funciones sacerdotales se desempeñó como Capellán Honorario de la Escuela Naval de Valparaíso a partir del año 1959. Pasando a integrar la planta de Capellanes Navales, donde desarrolla labores de asesoría.

Aspecto importante es su continua preocupación por los problemas alusivos a la Familia Naval , sus prédicas sobre este tema fueron un gran aporte no sólo para la familia naval, sino también allí donde celebraba misas, matrimonios, charlas, etc. Prestaba servicio en la parroquia San Benito de Chorrillo su barrio y la Catedral de Valparaíso.

Hizo una gran contribución en la formación iniciativa de sacerdotes, propiciando y apoyando la idea de fundar un Seminario Diocesano; que se concreta el 19 de marzo de 1969. Fue profesor de Teodícea, Psicología, Etica y Metafísica en esta casa de formación.

Recordado como el Maestro por Excelencia, que con su entrega contribuye de manera significativa a la formación de todos aquellos que le conocieron y que siguieron sus huellas a través de las diferentes generaciones, las cuales quedaron impregnadas de su sabiduría talento manifestado por su particular metodología de la «Ironía» que pretendía remover hasta al más desinteresado de sus alumnos; combinado con un sentido de humor muy propio, hacía de don Enrique el maestro respetado, exigente consigo mismo y con sus discípulos, que enseñaba lo que Él sabía enseñar: la senda de la corrección, el ejercicio de la voluntad, la entrega a sus hermanos, el amor a Dios, a la Iglesia y a la Patria.

Testigo de este legado, son las instituciones donde ejerció la docencia. En la Universidad Católica de Valparaíso dictó la cátedra de Derecho Constitucional y cursos de Cultura Religiosa. Además, fue profesor de Estética en la Escuela de Arquitectura de esta misma casa de estudios.

Estas labores docentes las combinaba con sus estudios de Filosofía en el Seminario Pontificio de Santiago y los de Teología, en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile, de donde egresó como licenciado.

Cabe señalar que fue miembro del Consejo Superior de la Universidad Católica de Valparaíso por más de 10 años.

En la Escuela Naval Arturo Prat fue profesor de las asignaturas de Filosofía y Oratoria, director de las Academias Culturales, de Derecho Moral, en la Academia de Guerra Naval de Derecho Internacional Público, contribuyendo de esta manera en la formación de muchas generaciones de oficiales de esta Institución.

El Capellán Pascal era una persona de gran inquietud intelectual, lo que se vio reflejado en todas sus obras, sobre todo, las vinculadas con el campo del Derecho Político, Derecho Internacional Público, tratados sobre el Derecho Internacional Marítimo, Teoría Política y problemas limítrofes de nuestro país.

Poseedor de una biblioteca donde atesoró libros de diversos temas producto de sus estudios, publicaciones y de su deseo de acrecentar su conocimiento en otras áreas. Una cantidad importante de textos están relacionados con la música clásica, tema que era de su dominio.

Otra instancia que tuvo para desarrollar este admirable bagaje cultural, fueron los viajes que realizó tanto por América como por Europa.

Como difusor de la cultura, incursionó en el campo de las Comunicaciones Escritas. Durante varios años fue Director del Círculo de la Prensa de Valparaíso, Jefe de Redacción del Diario La Unión de Valparaíso durante los años 1935 a 1967, redactaba artículos sobre temas como: Arte Musical, Literarios, Política Internacional, Nacional y Humanismo.

Fue Miembro del Colegio nacional de Periodistas de Chile por dos períodos.

El día 29 de octubre de 1985, producto de una afección cardíaca parte de esta vida a reunirse con «Aquel» en quien puso su confianza para proyectarse como hombre, abogado, maestro y sacerdote, consiguiendo la meta definitiva por la cual luchó toda su vida.

El día 31 de octubre de 1985 en el Cementerio de Santa Inés de Viña del Mar, se llevaron a efecto sus funerales después de celebrar la eucaristía, presidida por el Señor Obispo de Valparaíso Francisco de Borja Valenzuela, junto a sus hermanos sacerdotes de la diócesis.

El Capellán Enrique Pascal García-Huidobro nos deja como legado la responsabilidad de educar en el amor de Dios, porque él lo conoció; en la justicia; lo intelectual; el amor a la patria reflejado en un vasto conocimiento de la historia de Chile; la formación de personas: humanitarias, cristianas, integrales, capaces de autorrealizarse y colocarse al servicio de sus hermanos, con la misión de multiplicar los valores y principios que él vivió.

Gran amigo del mundo intelectual, docente y artístico. Recibió en vida variadas felicitaciones que quedaron grabadas en la prensa y hoja de vida.

«Profesor de mucho mérito e inteligencia, puntual, gran habilidad para exponer sus asignaturas….»

«Desarrolla sus clases en excelente forma, motiva al alumno obteniendo un rendimiento altamente satisfactorio….»

«Excelente profesor y consejero espiritual, cumple de manera integral una valiosa labor docente, educativa y de fomento de la vocación entre sus alumnos. Colaborador espontaneo y franco….» (hoja de calificaciones de la Escuela Naval ).

«….Hoy será investido sacerdote uno de los más distinguidos colaboradores del diario » La Union «, don Enrique Pascal García-Huidobro, cuya personalidad es bastante conocida en los círculos intelectuales y periodísticos de nuestro puerto….»(diario La Unión 19 de septiembre de 1953).

«Formó en su cátedra de Derecho Constitucional, que desempeñó por más de cuarenta años, generaciones de abogados quienes recordarán siempre la calidad de su enseñanza y el estilo inimitable de su docencia……..Universitario ejemplar,……Aporta su consejo a la conducción de la universidad, hasta que su salud se lo permite.» (extracto entrevista a Don Raúl Bertelsen, ex-rector U.C.V. y su albacea personal).

Fuente:  Página web Colegio Capellán Pascal

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Extracto del libro “DESPUÉS DE UNA INFANCIA”, de Víctor Benavente Pierret

Siempre se movilizaba a pie, usando buses o aceptando que alguno de los muchos conocidos lo llevara a los lugares de sus actividades.

Su expresión normal y aquella con la cual es probable que la mayoría de los cadetes lo recuerde es el de una atenta seriedad. Su rostro patricio, con anteojos sin montura, inclinado por sobre un cuello blanco, en medio de un todo gris oscuro. Un uniforme. Nunca los cadetes lo vieron vestido de otra manera excepto al usar los hábitos litúrgicos.

Muchas veces estuvo Juan Ignacio Román en la oficina de “don Enrique” que se encontraba en el segundo piso del edificio principal. Era pequeña, austera, cómoda y tremendamente cálida, con gusto a cuero y a libro antiguo, enquistada en un edificio insolentemente moderno que miraba despectivamente al mar.

Siempre se refería a los cadetes como “Mi Querido…” Para saber si estaba enojado, serio, divertido o estaba siendo sardónico, había que poner atención al tono de su voz.

Sus respuestas eran siempre completas y el reflejo de su amplia cultura, además eran francas independientemente de las consecuencias, nunca involucraban ambigüedades no promesas falsas. Por supuesto no necesariamente gustaban a todos, lo cual tampoco parecía preocuparle en lo absoluto.

(en otra de sus partes)

Como profesional era impresionantemente culto, como profesor de filosofía era mordaz y certero, como profesor de oratoria era efectivo, como predicador era directo y ameno, como sacerdote era capaz de producir resultados increíbles en gente imposible y como especialista en Derecho Internacional Marítimo era inflexible con cualquiera que hubiese cometido errores que hubiesen producido repercusiones inconvenientes para el país en términos de los límites de territorio. Sus blancos favoritos eran los diplomáticos chilenos, algunos de ellos ignorantes y especialistas en cometer errores limítrofes.

Había quienes los criticaban, pero eran muchos más los que lo defendían. La mayoría de sus críticos cuestionaban asuntos de forma, porque era muy difícil encontrar grietas en su pensamiento o su obra desde el punto de vista técnico.

Había cosas de las que le gustaba hablar, como también había temas a los cuales nunca se refería. Paradojalmente, en algunos grupos tenía una imagen de inflexibilidad, de falta de paciencia y de excesiva firmeza en sus planteamientos; mientras que por otra parte, esta autoridad en tantas y tan variadas materias, elegía invertir largas horas de su tiempo en escuchar las aventuras y las desventuras de los cadetes. Era una voz de aliento que cualquiera que quisiera podía encontrar. Las críticas a su actitud dura ante quienes lo merecían, no hacían justicia a su enorme dedicación.

Era caso imposible hacerlo hablar de sí mismo. Las pocas veces que lo hacía era para referirse en forma puntual a cosas muy específicas que sólo tocaban su vida en forma tangencial. Sus respuestas eran siempre ilustrativas y ejemplarizadoras. Pero cuando el interlocutor intentaba profundizar entrando en lo personal, automáticamente se encontraba frente a una muralla infranqueable, que se cerraba, cubriendo de inmediato una vida personal y un pasado que no estaba disponible para nadie, en ningún momento.

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