CARABINEROS DE CHILE

27 DE ABRIL DE 1927, FUNDACIÓN DE CARABINEROS DE CHILE

Extracto del libro BREVE HISTORIA DE LA FUNCIÓN POLICIAL EN CHILE, editado por el Museo Histórico Carabineros de Chile

Portales y la Policía: El Cuerpo de Vigilantes

1830 – 1850

La policía también estará dentro de las instituciones que preocupaban al gobierno de la época, particularmente al Ministro del Interior Diego Portales. Es así como, en un afán de distanciarla de las formalidades militares, crea en junio de 1830 –durante el gobierno del Presidente José Tomás Ovalle– el Cuerpo de Vigilantes de Policía que entraría en funciones el 30 de ese mes y año, junto con la extinción de la Compañía de Carabineros de Policía.

El Cuerpo estaba conformado por 90 hombres de a pie y a caballo, los cuales debían usar “precisamente un uniforme que los distinga y haga conocer a larga distancia”, según señala el artículo 11 de su reglamento orgánico. Además, tenían la potestad de pedir ayuda al público cuando “tengan que usar de la fuerza”, pronunciando “en alta voz las palabras FAVOR A LA LEY”, acudiendo todo individuo a prestar auxilio bajo las penas señaladas por la legislación.

De acuerdo a su reglamento, los Vigilantes debían cuidar de la decencia pública y prevenir los delitos en las calles, además de aprehender a los delincuentes sorprendidos in fraganti y hacer cumplir las disposiciones de policía, aseo, comodidad y buen orden de la población durante el día.

Los Vigilantes de Policía darán paso al Cuerpo de Vigilantes de Santiago en junio de 1850, mediante reforma de los primeros, a imitación de la policía de Valparaíso.

La primera fusión: La Brigada de Policía

1850 – 1860

La proclamación de la candidatura de Manuel Montt Torres a la Presidencia de la República, motivó una serie de revueltas populares que llevaron a la formación de diversos grupos políticos. La agitación social producida por el supuesto intervencionismo electoral del gobierno del General Manuel Bulnes Prieto llevó a que se produjera la primera unión policial entre el Cuerpo de Vigilantes de Policía y

el Cuerpo de Serenos, cuya fusión da vida a la Brigada de Policía de Santiago.

Cabe destacar que en otras ciudades del país ya se habían unificado ambos servicios, en atención al mejor aprovechamiento de los recursos. Ésta anexión hacía alusión a un proyecto de 1845, por lo que se reformulaba a petición del Intendente de Santiago a la Municipalidad.

El 27 de diciembre de 1850 se disuelven los cuerpos antes señalados y se establece el nuevo que entra en funciones oficialmente el 22 de enero del año siguiente, con una dotación total de 378 hombres que quedaban organizados exactamente en la misma forma que el Ejército de Línea, tanto en los aspectos de orden como económicos. En lo referente al servicio debían seguir las instrucciones de los vigilantes y serenos hasta la dictación de un reglamento particular. Cabe destacar que la fusión conllevó que, por primera vez, existía un cuerpo encargado del orden público las 24 horas del día los siete días de la semana.

La Guardia Municipal de Santiago

1860 – 1889

Las buenas actuaciones de la Brigada de Policía le valieron el respeto de sus conciudadanos, no obstante requería de reformas. Diez años después de su creación, el 1° de enero de 1860, se concretaba el cambio pasando a denominarse Guardia Municipal de Santiago. El 3 de enero se aprueba su Ordenanza conservando la naturaleza militar de la Brigada, pero rigiéndose en los aspectos disciplinarios y de ordenamiento interior a todas las prescripciones de la Ordenanza General del Ejército, vigente para los cuerpos de línea. Constaba de una Plana Mayor y dos secciones, una de infantería y otra de caballería de entre 70 y 90 hombres cada una, divididas en cuatro compañías.

La Guardia Municipal de Santiago acarreó una serie de innovaciones particularmente por el auge dado por el Intendente Francisco Bascuñán Guerrero: se establecieron por primera vez requisitos precisos de incorporación, se regularon los ascensos y las remuneraciones fueron mejoradas, además se creó un sistema de premios, gratificaciones y montepío; se mejoró ostensiblemente la infraestructura de los cuarteles y se organizó una policía secreta encargada de las investigaciones, compuesta por personal de civil.

En tanto, durante la administración del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna se agregaron cambios en la distribución de los policías por la ciudad y se estableció la estadística policial, un hecho inédito hasta ese momento que consistió en llevar una cuenta detallada de los delitos, su origen, sus hechores y un largo número de cifras con el fin de obtener conclusiones respecto a cómo funcionaba el crimen.

La Guardia Municipal tuvo gran éxito, no obstante las críticas de algunos políticos por su gestión y los problemas económicos. Duró hasta el año 1889, cuando fue reemplazada por la Policía de Seguridad.

La Policía en la Guerra del Pacífico

1879 – 1884

La Guardia Municipal tuvo una actuación destacada en uno de los conflictos internacionales más importantes de nuestra historia: la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile contra la alianza que conformaban Perú y Bolivia, entre 1879 y 1884.

Problemas fronterizos, el hallazgo de nuevos recursos económicos, el descubrimiento de un pacto secreto que unía a Perú y Bolivia y el incumplimiento de una cláusula del Tratado Limítrofe chileno-boliviano de 1874 por parte de los altiplánicos, precipitaron un conflicto que se extendería por cinco años, movilizando a más de 40 mil hombres que se enrolaron en el Ejército.

El esfuerzo bélico también hizo eco en las municipalidades de Santiago y Valparaíso, quienes ofrecieron sus policías como batallones movilizados con el nombre de “Bulnes” y “Valparaíso” respectivamente. Ambos municipios facilitaron sus guardianes costeando sus sueldos, mientras durase la campaña. En tanto, en los dos casos a cargo de la seguridad en las ciudades quedaron los cuerpos de bomberos, con más o menos apoyo de algunos policías que no fueron considerados

en la movilización.

El Batallón “Bulnes”, en palabras del General en Jefe del Ejército Expedicionario del Norte Manuel Baquedano: “se ha distinguido por su moralidad, subordinación y escrupuloso cumplimiento de sus deberes”. Tuvo el honor de combatir en Pisagua (2 de noviembre de 1879), Dolores (19 de noviembre de 1879), Los Ángeles (26 de marzo de 1880), Arica (7 de junio de 1880), Chorrillos (13 de enero de 1881) y Miraflores (15 de enero de 1881), para hacerse cargo de la función policial en la capital peruana, Lima, a partir de entonces.

La Policía de Seguridad de Santiago

1896 – 1927

El 25 de mayo de 1889 se produjo una de las reformas más importantes a la policía en su historia. De esa fecha es el Decreto Supremo mediante el cual el Presidente de la República José Manuel Balmaceda, sustituye la Guardia Municipal por la Policía de Seguridad de Santiago, institución de carácter eminentemente civil, con uniformes y terminología que la hacía diferenciarse de los militares.

Así, la policía quedó conformada por una Prefectura y ocho Comisarías, estableciéndose además un mínimo de 102 hombres por unidad para su funcionamiento. El Prefecto era el único jefe de la policía, ya que antes cada unidad contaba con su respectiva administración. Los recursos tecnológicos también fueron importantes. Se dotó a esta policía, en principio, de 10 aparatos telefónicos por Comisaría los que se encontraban en cajas de fierro empotradas en los edificios, conectados a una central por líneas especiales.

Sus funciones principales eran: la conservación del orden público, la seguridad de las personas y las propiedades, la vigilancia sobre el cumplimiento de las leyes, ordenanzas y demás disposiciones legales vigentes.

Otras importantes innovaciones guardaban relación con el establecimiento de libros de turnos, para tener siempre claridad respecto de quién estaba cumpliendo determinado rol y en qué lugar; además, se dispuso que en cada comisaría se destinaran dos horas para la instrucción reglamentaria de los guardianes, así como cada una de ellas contaba con secciones de pesquisas o policías de civil para realizar diligencias de investigación.

Comienza de ese modo un camino de profesionalización en los funcionarios, interrumpido sólo por los acontecimientos de la Guerra Civil de 1891, que terminó por disolver a las policías, las cuales prestaron apoyo al bando derrotado. No obstante, más adelante vendrán importantes reformas en la dirección marcada por la Policía de Seguridad de Santiago.

Las Policías Fiscales

1896 – 1927

Las Policías Fiscales son el último estadio de la evolución ascendente de la policía urbana en Chile, antes de la creación de Carabineros. Este cuerpo policial nace por Ley N° 344 de 12 de febrero de 1896 y establece que “los gastos que exija el sostenimiento de la policía de seguridad de Santiago correrán a cargo del Tesoro Nacional desde el 1° de enero de 1896 y desde el 1° de Septiembre del mismo año se extenderá esta medida a las policías que funcionen en las cabeceras de departamento”, siguiendo en las demás ciudades las policías comunales. Agregaba la ley que: “serán organizadas y dirigidas por el Presidente de la República desde que su sostenimiento se haga con fondos fiscales”. Estas policías se organizaban en dos secciones: una de Orden, encargada de mantener la tranquilidad pública y velar por el cumplimiento de las leyes y otra de Seguridad, con la misión de perseguir y aprehender a los delincuentes, así como ejecutar las diligencias investigativas pertinentes.

Comienza entonces una etapa de profesionalización de la policía urbana marcada por varios hitos: entre ellos destaca la creación de la oficina de filiación antropométrica, encargada del control de delincuentes y reos salidos de la cárcel, tarea que comenzó en 1900. Esta oficina derivará más tarde en la Sección de Identificación de la Policía Fiscal la que debía filiar a todos los habitantes de la República, lo cual se transformó en obligación mediante Decreto Ley N° 26 de 1924.

En lo que respecta a la preparación del personal, sobresale la gestión del Prefecto Joaquín Pinto Concha de instaurar una imprenta para la Policía, publicando a partir de 1901 el Boletín de la Policía de Santiago, órgano difusor de la reglamentación y leyes que los policías debían conocer. En este plano se enmarca la creación de la Escuela Policial, en agosto Las Policías Fiscales por gestión del Mayor de Ejército Enrique Quiroga Rogers, entonces Prefecto de Santiago.

En el plano organizacional, de gran trascendencia es la creación en 1906 de la Brigada Central, también por petición de Joaquín Pinto Concha. Esta unidad especial, se encargó de regular el tránsito en calles de alto movimiento, realizar servicios en el Congreso Nacional o en eventos de alta convocatoria de público, entre otros.

La década de 1920 está marcada por grandes transformaciones para la Policía Fiscal. En 1922 es nombrado Prefecto un funcionario salido de las filas policiales: Julio Bustamante Lopehandía, lo que será la tónica en el futuro. Un año más tarde, se inaugura el Stadium Policial con presencia del Presidente de la República Arturo Alessandri Palma y las más altas autoridades del país. Este centro deportivo tuvo relevancia a nivel nacional. Aquí era local el Club Atlético Brigada Central, creado en 1920.

La transformación más importante de las Policías Fiscales se produce en 1924 cuando, mediante la Ley N° 4.052 de 13 de septiembre de 1924 se crea la Dirección General de Policías Fiscales, unificando el accionar de las policías de todo el país. La Ley, cuyo texto definitivo se fijó por el Decreto Ley N° 754 del 16 de diciembre de 1925, organizaba a la Policía Fiscal en seis zonas y estableció las secciones correspondientes, ya nombradas. Esta reforma dejó el camino cimentado para la posterior unificación de las policías y crea un estamento nacional único y centralizado para todo el territorio nacional.

Las policías rurales desde el siglo XIX

1881 – 1927

El siglo XIX en Chile tenía como una de sus principales características la existencia de una sociedad fundamentalmente rural, volcada a las actividades mineras y agrícolas. Curiosamente, a pesar de esta realidad, no existía una policía rural establecida hasta la década de 1880.

Políticos como Antonio Varas plantearon ya en 1860 la necesidad de contar con una, dados los acontecimientos ocurridos en la Guerra Civil que enfrentó al país en 1859, sin embargo los fondos no existían para solventarla.

Dos factores importantes se conjugaron para crear una policía rural a comienzos de la década de 1880: la crisis económica que azotó a Chile durante década de 1870, que provocó un aumento del bandolerismo, fundamentalmente en la zona de Colchagua y el Maule, y el retorno de parte importante de los batallones movilizados para la Guerra del Pacífico, situación que dejó sin ocupación a gran parte de los ex soldados.

El proyecto de Policía Rural

1881

Antes del proyecto, existía en los campos una especie de servicio de policía denominados Celadores de Policía, los cuales eran vecinos que se comprometían a realizar turnos policiales, a fin de no cumplir con la obligación de inscribirse en la Guardia Nacional. No obstante, esta situación acarreaba falta de preparación, lo que sumado a la carencia de recursos como armamento y caballos daba como resultado que varios terminaran muertos o heridos en enfrentamientos con delincuentes mejor preparados.

Es así que el 16 de diciembre de 1881 se aprueba una Ley que crea a la Policía Rural, dependiente de los Gobernadores de los Departamentos rurales del país, obteniendo los recursos económicos para sostenerla por medio de una contribución especial a los vecinos. Los mayores colaboradores formaban la Junta Departamental de Vigilancia que debía resolver los presupuestos, los cuales tenían un crecimiento limitado.

Sin embargo, todo falló en este experimento, desde los recursos económicos al personal que debía mantener sus propios caballos. La Municipalidad de Santiago, por ejemplo, quedó sin policía para sus zonas rurales en 1888, producto de una rebaja impositiva que no le permitió sustentarla, por lo que se volvió a dejar sin protección campos y caminos.

El Cuerpo de Gendarmes de las Colonias

1896 – 1907

Prácticamente las mismas razones que motivaron la creación de la Policía Rural, inspiraron el nacimiento de una unidad dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Tierras y Colonización denominada Cuerpo de Gendarmes para las Colonias.

Para su organización se solicitó al Capitán Hernán Trizano Avezzana, de dotación del Regimiento Húsares de Angol, quien había desempeñado funciones como director de policía en diversas localidades de la zona. Trizano dividió el cuerpo en tres para hacerse cargo de la zona Arauco-Malleco, Cautín-Valdivia y Llanquihue-Chiloé. El jefe del cuerpo era nombrado exclusivamente por el Presidente de la República y dependían directamente de los Intendentes de las provincias.

Los Gendarmes de las Colonias estaban destinados a proteger exclusivamente a las colonias nacionales y extranjeras asentadas en el territorio antes dicho. Además, se les encargaba realizar reparaciones de caminos y puentes cuando fuera necesario y llevar a los delincuentes ante la Justicia. Cabe destacar que los Gendarmes de las Colonias empleaban material dado de baja del Ejército, por ejemplo uniformes, caballos y armamento, en tanto, su remuneración era significativamente menor.

Tras varias reorganizaciones pasaron a depender del Ministerio del Interior y se unificaron como cuerpo. La falta de recursos para desempeñar su labor llevó al gobierno de Pedro Montt Montt a incorporarlos al Cuerpo de Carabineros, a partir del 1° de mayo de 1907.

Del Regimiento Gendarmes al Cuerpo de Carabineros

1902 – 1927

Ya se han señalado las dificultades en materia de seguridad que afectaban a los campos chilenos, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Estos factores se extendían a la pampa salitrera, donde se veían aumentados por el descontento existente por las condiciones laborales en que trabajaban los obreros, situación que en general se conoce como “cuestión social”. Habitualmente el encargado de controlar el orden público en situaciones de este tipo y ante la inexistencia de una policía rural organizada, más allá de los Gendarmes de las Colonias que actuaban en un área específica y determinada, era el Ejército o la Armada. Los mandos castrenses no se encontraban de acuerdo con la situación y la representaban continuamente a sus superiores, porque desarticulaban la disciplina.

Normalmente las labores de represión del bandidaje se encomendaban a unidades de Caballería que se encontraban distribuidas en diferentes territorios. El General Emilio Körner solicitó terminar con esa disgregación lo que tuvo como consecuencia la emanación del D.S. N° 957 de 24 de mayo de 1902 que pone a disposición del Ministerio del Interior un escuadrón de cada regimiento de caballería del Ejército los

cuales fueron conocidos como “gendarmes”, nombre que fue oficializado en 1903.

El Regimiento Gendarmes tenía doble dependencia. Según el D.S. N° 66 de 27 de enero de 1904 lo hacía del “Ministerio de Guerra en cuanto a su organización, disciplina y abastecimiento; y del Ministerio del Interior en cuanto a su movilización y distribución en el territorio de la República”, además del rancho, forraje, viáticos y gratificaciones. Esta unidad, el 5 de febrero de 1906 sin dejar consignada ninguna razón, cambia de nombre a Regimiento de Carabineros mediante D.S. N° 113.

El 23 de enero de 1907 por D.S. N° 255 se promulgó el Reglamento Orgánico para el Servicio del Regimiento de Carabineros, documento en el cual se habla indistintamente de “Cuerpo” o “Regimiento”, para referirse a la unidad militar.

El Cuerpo tenía una dependencia particular al interior del Ejército: era una fuerza militar en tiempos de guerra, pero no formaba parte de las guarniciones en tiempos de paz. Además, mantenía esta doble dependencia respecto de Interior y Guerra. Su orgánica de servicios daba autonomía a los soldados que, a diferencia de lo que hacían en el Ejército, debían patrullar a lo sumo en parejas.

Rápidamente comenzó a expandirse este Cuerpo y los buenos resultados llevaron a innovaciones tendientes a su profesionalización. El 19 de diciembre de 1908 se creó la Escuela de Carabineros que pretendía formar tropa y clases para el Cuerpo considerando las diferentes necesidades que existían entre éste y el Ejército. Al año siguiente se aprueba la creación del primer Curso de Aspirantes a Oficiales.

Al crecimiento en materia formativa se suma el territorial y las atribuciones asociadas a las nuevas funciones. La primera expansión se dio con la incorporación en 1907 de los Gendarmes de las Colonias, en 1914 se incorporó la Policía de los Ferrocarriles del Estado que se había creado en 1904, pasando a ser Regimiento de Carabineros de Ferrocarriles. Además, al Cuerpo también se le encargó comenzar a relevar a las unidades del Ejército en la Guardia de Palacio, labor que desde 1932 sería ejercida exclusivamente por Carabineros.

En 1919 se aprueba la Ley N° 3.547, Orgánica del Cuerpo de Carabineros que lo define como “una Institución militar encargada de velar por el mantenimiento del orden en todo el territorio de la República y en particular en los campos y caminos públicos”. Posteriormente, el Cuerpo iniciaría una expansión progresiva, particularmente durante las comandancias de los Tenientes Coroneles Alfredo Ewing Acuña y Carlos Ibáñez del Campo. En 1925 se aprueba el D.L. N° 283, que complementa la Ley Orgánica del Cuerpo, facilitando así el aumento de dotación y aspectos relacionados con retiros y montepíos.

Finalmente, a mediados de 1923, al Cuerpo de Carabineros se le encomienda una nueva responsabilidad: La protección de la Aduana de Valparaíso. El éxito de la iniciativa solicitada por el Ministerio de Hacienda, llevó a que en 1924 se creara el Escuadrón de Carabineros de Aduanas.

La Fusión

1927

Mientras el Coronel Ibáñez aún era Vicepresidente de la República, se materializó una idea que ya había tenido sus primeros adelantos en 1924, con la unificación de

la Policía Fiscal: la creación de una policía única para todo el país.

La determinación se hizo pública el 30 de marzo de 1927, cuando el Vicepresidente Ibáñez fue invitado a una comida ofrecida por la Policía Fiscal en el Casino de Oficiales de la 4ª Comisaría de Santiago. En ella estaban presentes el Prefecto de Santiago, Manuel Concha Pedregal y el Director General de Policías, Coronel de Ejército Bartolomé Blanche Espejo.

Ibáñez, durante un discurso, señaló que “el Gobierno está estudiando la forma de que los servicios de Carabineros y la Policía puedan unirse, desde Tacna hasta Punta Arenas”. Este hecho fue refrendado, no sin oposición de algunos sectores políticos e internos del Ejército, con la firma del Decreto con Fuerza de Ley N° 2.484 de 27 de abril de 1927 que en su artículo primero señala: “Fusiónense los servicios de Policías y Carabineros, formando con su personal, dependencias, armamentos y demás elementos, una sola Institución que llevará el nombre de ‘Carabineros de Chile’”.

Según información de la Dirección General publicada en el diario El Mercurio del 23 de julio de 1931, Carabineros de Chile quedaba constituido por 17.645 hombres de tropa y 1.018 oficiales. Cada estamento aportó la siguiente dotación:

• Policías Fiscales: 728 oficiales y 8.628 hombres de tropa.

• Cuerpo de Carabineros del Ejército: 204 oficiales y 3.760 hombres de tropa.

• Carabineros de Aduana: 19 oficiales y 329 hombres de tropa.

• Carabineros de Ferrocarriles: 33 oficiales y 751 hombres de tropa.

• Gendarmería de Prisiones: 34 oficiales y 1.454 hombres de tropa.

• Policías Comunales: 2.723 hombres de tropa.

El D.F.L. citado incluía los puntos relacionados con quienes pasarían a integrar la nueva policía así como sus atribuciones y la dotación con que debían contar los Carabineros de Investigaciones. Todo ello daba vida a la nueva Institución que irá progresando y avanzando en base a los dos estamentos que reunía en su seno: la

Policía Fiscal y el Cuerpo de Carabineros del Ejército. La primera aportó su experiencia en el servicio de orden y seguridad en las ciudades, un servicio de investigaciones y otro de identificación. En tanto, la segunda lo hizo con respecto a los campos y caminos rurales, las estaciones de ferrocarriles, aduanas y fronteras.

Símbolos Institucionales: La identidad del Carabinero

Las carabinas cruzadas y el color verde son quizás los símbolos más reconocidos por la población que identifican a los Carabineros. Ambos son herencias provenientes del Cuerpo de Carabineros, así como el himno institucional, compuesto en 1910 por el entonces Mayor Francisco Flores Ruiz, Comandante General del Cuerpo. Hace alusión al lema de la unidad, que también fue heredado por la nueva Institución “Orden y Patria”. Esta pieza fue musicalizada por Arturo Arancibia Uribe y adoptada oficialmente en 1928 por toda la Institución.

Pero la tradición musical se remonta a muchos años antes y tiene sus orígenes tanto en las bandas militares como en el Orfeón de la Policía de Santiago. Este último es el que deriva finalmente en el Orfeón Nacional de Carabineros de Chile creado por D.S. N° 3.331 de 25 de julio de 1929.

Pero los símbolos y las tradiciones deben conservarse e invitar a rememorar hechos o personas. Con este sentido se crea el Museo Histórico Carabineros de Chile mediante la Orden General N° 189 de 17 de marzo de 1958 y dependiente del Instituto Superior de Carabineros. Actualmente funciona en la ex Dirección de la Escuela de Carabineros, lugar que ocupa desde 1992 y depende de la Dirección de Educación, Doctrina e Historia.

La misma intención es la que motiva la creación del Monumento Gloria y Victoria o Monumento a los Mártires de Carabineros, inaugurado en abril de 1989 y ubicado en la principal avenida de Santiago, con el fin de evocar a aquéllos que perdieron la vida en el cumplimiento del deber. El primer mártir de Carabineros es el Vicesargento 1° Guillermo Aguilera Pastene, caído el 12 de junio de 1927 a meses de haberse creado la Institución. En el lugar también se encuentra la tumba del Teniente Hernán Merino Correa, quien murió en Laguna del Desierto en 1965.

Lo anterior está directamente relacionado con la doctrina institucional que cuenta entre sus fuentes la historia, las normas legales y reglamentarias que rigen la función policial y los principios y valores propios de Carabineros. Todo esto se sistematizó y estampó en el Manual de Doctrina de Carabineros de Chile, publicado en 2010.

Planteles de Formación y Educación Institucional

El principal plantel formador de la Institución es la Escuela de Carabineros creada en 1908. En 1968 recibió el nombre del fundador de Carabineros de Chile, General Carlos Ibáñez del Campo.

Pero la educación y formación deben ser constantes. Es por eso que en 1939 mediante D.S. N° 5.914 se crea el Instituto Superior de Carabineros de Chile con el fin de perfeccionar a los oficiales y entregarles las competencias necesarias para el

ejercicio del mando superior. En 1998 recibe su actual denominación: Academia de Ciencias Policiales.

En tanto, el perfeccionamiento del personal de la Institución data de 1932, cuando se crea un escuadrón de cabos alumnos dependiente de la Escuela de Carabineros. Esta unidad será el origen, luego de varios cambios de denominación y dependencia, de la Escuela de Suboficiales Suboficial Mayor Fabriciano González Urzúa, formada en 1974.

Del mismo modo, quienes desean ingresar a las filas de Carabineros en el escalafón de Personal de Nombramiento Institucional (PNI), deben hacerlo a través de la Escuela de Formación de Carabineros Alguacil Mayor Juan Gómez de Almagro, establecimiento creado en 1989 y que derivaba del Centro de Especialidades y de Instrucción formado 10 años antes. Actualmente, consta de nueve grupos desplegados de Arica a Ancud.

Cambios Organizacionales para adaptarse a los tiempos

El funcionamiento de la Institución, desde antes de su creación, se ha regulado por leyes y decretos. Actualmente, se rige por la Ley Orgánica Constitucional de Carabineros de Chile N° 18.961 de 27 de febrero de 1990, donde se establecen las características, atribuciones y principios que sustentan su accionar.

No obstante, los cambios vienen de mucho antes. Cuando se creó Carabineros de Chile en 1927 su jefe máximo era el Director General que normalmente era un oficial superior o General del Ejército. Esta situación cambió en 1931 cuando por D.S. N° 2.703 se nombró Director General de Carabineros al Coronel Manuel Concha Pedregal, un oficial salido de sus filas. El 20 de abril del año siguiente, por Ley N° 5.109, nace la plaza de General Director de Carabineros ascendiendo el mismo Concha Pedregal, mediante D.S. N° 1.263 del 21 de abril. Desde allí, el mando de la Institución será ejercido por un Oficial de Carabineros marcando su total separación del Ejército.

Otro cambio organizacional trascendente es la incorporación de la mujer. Si bien éstas ejercían labores de secretaría y telefonistas desde 1927, no será hasta 1962 cuando ingresen las primeras mujeres uniformadas a Carabineros, pasando a formar la Brigada Femenina, cuya función era la atención a menores en situación vulnerable y los temas de familia. Esas primeras mujeres carabinero pasarán luego al Escalafón Femenino de Orden y Seguridad como oficiales. En la actualidad ellas

están plenamente incorporadas a la actividad en igualdad de condiciones con los hombres, incluyendo el Alto Mando. En 1998 asciende la primera mujer General en Latinoamérica: la General Mireya Pérez Videla.

El mismo año se inicia la fase experimental del Plan Cuadrante de Seguridad Preventiva, cuyo objetivo es optimizar la reacción policial subdividiendo el sector jurisdiccional de una Comisaría, conociendo más de su composición social, demográfica y económica. Es quizás el ícono de una serie de estrategias implementadas por la Institución para la prevención del delito.

Fuente:    Página web Museo Histórico de Carabineros de Chile

1 Me Gusta 🙂
PUBLICACIONES POR AUTOR
PROGRAMA REVELANDO
REVISTA ESLABÓN
HAZTE SOCIO DE ASOFAR
TRÁMITES DE DEFUNCIÓN
SUBSECRETARIA FF.AA.
CAPREDENA
MULTIGREMIAL FACIR
DEMODIGITAL.CL
REVISTA TRES ESPADAS

ASOFAR AG - Asociación Gremial de Oficiales de la Armada en Retiro

Esmeralda 1074 Of. 401, Valparaíso - Tel 32 2254314 - asofar@gmail.com