CRÓNICA

CELEBRACIÓN DEL 21 DE MAYO EN VALPARAÍSO – LLAMA ETERNA A ARTURO PRAT

21 de mayo de 1978

Así como en todo el país se celebró el nuevo aniversario del célebre combate naval de Iquique, en Valparaíso, donde reposan la mayoría de los sobrevivientes de la acción, el acto celebratorio cobró especiales relevancias, pues concurrieron a él el Presidente de la República y los Miembros de la Junta de Gobierno.

Como es en la cripta del monumento donde se hallan las cenizas de Prat mirando al mar, la ciudadanía del puerto no quiso que la tumba del héroe fuera un monumento inerte, inadvertido por muchos que a diario pasan a su vera y por eso se ideó que allí se encendiera una llama permanente, para que el transeúnte vea que en ese lugar están no sólo los despojos mortales del Gran Capitán, sino también su espíritu. De allí que los jóvenes de Chile llevaron una tea ardiente desde Ninhue, corriendo a pie y relevándose en todas las ciudades a su paso. El relevo principal se hizo en Santiago, junto al monumento de los héroes de Iquique el 20 de mayo, desde donde los atletas seguirían posteriormente a Llay-Llay y Quillota. En Valparaíso frente al Arco Británico, la tomó un cadete de la Escuela Naval, un tataranieto de Arturo Prat, el joven Arturo Undurraga Díaz, quien, escoltado por escolares y atletas, entregó la antorcha al Comandante en Jefe de la I Zona Naval, vicealmirante Arturo Troncoso Daroch, quien, a su vez, la pasó al almirante Merino, Comandante en Jefe de la Armada, encargado de encender la llama eterna. Así corrió la antorcha desde el 17 al 21 de mayo en un trayecto de aproximadamente 400 kilómetros, recibiendo la bienvenida de centenares de personas por cuanto pueblo o ciudad pasó.

En el monumento, el vicealmirante Arturo Troncoso Daroch pronunció la siguiente alocución patriótica.-

NUEVO ANIVERSARIO

21 de mayo de 1879 – fecha sublime de nuestra historia patria- que hoy, una vez más Chile entero recuerda con unción. Hace noventa y nueve años subieron al altar de la gloria, Prat y los tripulantes de la nave excelsa, la «Esmeralda», y se ciñeron el laurel de la victoria, Condell y los aguerridos combatientes de la frágil «Covadonga». Iquique y Punta Gruesa, he ahí dos lugares y dos nombres que representan la majestad del heroísmo, y el triunfo del ingenio y de la audacia. Dos nombres que atestiguan la decisión, la voluntad, la valentía y el amor a la Patria.

21 de mayo de 1879, fecha de recordación, de veneración y también de meditación.

Recordamos las gestas de Iquique y Punta Gruesa, para rendir el tributo de admiración y gratitud de un Chile agradecido, a quienes -ante la adversidad de una lucha desigual- no vacilaron en hacer cumplido honor a su estirpe de chilenos, nacida de la hidalga sangre española y la viril sangre araucana.

Recordamos que en Iquique y en Punta Gruesa se escribió la lección más maravillosa de lo que significa el cumplimiento del deber y se renovó la tradición de «vivir con honor o morir con gloria» que nos legara el Padre de la Patria.

Veneramos las virtudes heroicas y las cualidades humanas de sus protagonistas: la valentía, la serenidad y el sacrificio de un Prat ante los intereses superiores de la nación; la lealtad y el desprendimiento de un Serrano y un Aldea; la voluntad de lucha y la decisión de un Uribe y de un Riquelme; la habilidad, la osadía y la destreza de un Condell, como asimismo la caballerosidad y la hidalguía de un Grau, el inteligente y tenaz adversario.

Veneramos la memoria de todos los marinos que en aquella fecha lucharon con denuedo por las causas que creyeron justas.

Meditemos, ante el ejemplo que nos dieron quienes forjaron la más pura tradición de la Marina de Chile, para hacernos dignos del legado que recibimos y ser genuinos representantes de las glorias de nuestra Armada.

Meditemos todos los chilenos, para que este ejemplo del pasado sea fuente inspiradora de nuestras acciones presentes y futuras.

Hoy, al revivir la Magna Epopeya de Iquique, vuelven a nuestra memoria las facetas más relevantes de Prat. Su existencia terrenal, breve pero fecunda en virtudes ciudadanas, estuvo enmarcada en los cánones más severos y sensibles de la personalidad humana; su niñez dolorida, pero a la vez con la alegría de la edad, le formó sobrio y austero en sus costumbres; su adolescencia y juventud se dignificaron en el estudio tesonero y en el sólido sentido de la responsabilidad; su vida de adulto -como marino, abogado y profesor- se cimentó en los moldes más preciados del cumplimiento del deber, de la justicia, la moral y la generosidad para con sus semejantes; como esposo y padre su devoción hacia la compañera de su vida y el desvelo para con sus hijos, le hicieron constituir una familia ejemplar, donde su amor y dedicación a ella se conjugaba con el amor a Dios y a su Bandera. Fue un hombre de selección para gloria de Chile y emulación de las generaciones venideras.

Es por ello que el resultado de tan desigual combate no podía tener otra consecuencia que la admiración hacia quienes allí cayeron y la exaltación de un pueblo que luchó unido y estimulado en pos de la victoria que se iniciara el 21 de mayo de 1879.

CHILE, NACIÓN MARÍTIMA

La hazaña de Iquique, el triunfo definitivo de Angamos en la guerra en el mar, y el resultado final de la Guerra del Pacífico, nos mostraron una vez más el significado del poder naval para la vida y seguridad de la República. Se confirmaba la constante histórica de que la existencia de Chile, como nación, estaba íntimamente ligada a la capacidad que tuviéramos para dominar en el mar. Se repetía el efecto del poder naval en las luchas de la Independencia, en la guerra contra la Confederación, en la integración de nuestro territorio y consolidación de nuestra soberanía, pero su significación no sólo tiene resonancia en la guerra, sino que su existencia y aplicación oportunas son solvencia de capacidad y voluntad política y estratégica. Pero más aún, es también en gran medida garantía de paz y progreso. Chile, nación marítima por excelencia, por imperativo geográfico, ha despertado en nuestros conciudadanos la evidencia de este aserto, puesto que por el mar nos vinculamos internacionalmente, por el mar nos desarrollamos económica y socialmente, y en fin, por el mar vivimos, crecemos y allí está el futuro de nuestro bienestar y la solidez de nuestra prosperidad.

Es por ello que al promulgar nuestro gobierno la política oceánica de Chile, expresa claramente que su objetivo es: »Establecer su condición esencial de país marítimo y como tal, su voluntad y esfuerzo prioritario de mantener, usar y desarrollar los medios y recursos que le imponen y ofrecen sus dominios marítimos y los extrajurisdiccionales relacionados. Todo lo anterior, con el propósito de coadyuvar a asegurar la supervivencia, el desarrollo y el bienestar de la nación, y facilitar el positivo aporte e integración de Chile a las actividades marítimas regionales y mundiales, de acuerdo a las leyes chilenas y al derecho internacional».

De aquí que, en estos últimos 4 años, se haya dado el impulso más trascendental al desarrollo de los intereses marítimos de la nación. Es particularmente halagador recordar en esta fecha el significativo crecimiento de la Marina Mercante Nacional. Efectivamente, hace cuatro años, en este día, el Comandante en Jefe de la Armada y Miembro de la Honorable Junta de Gobierno, almirante José Toribio Merino Castro, planteó el desafío de aumentar, como primera etapa, la flota mercante chilena hasta alcanzar un millón de toneladas en capacidad de transporte. Este desafío será cumplido el presente año y el almirante Merino, al dar inicio oficial al Mes del Mar, destinado a promover y afianzar, en la mente y corazón de los chilenos, las actividades marítimas, señaló su justa satisfacción por esta circunstancia, e indicó que, cumplida esta primera etapa, debe procederse a lograr que el 50% de nuestra capacidad de carga debe poder ser transportado por buques donde ondee el pabellón nacional.

Esta nueva prueba que se plantea a los tripulantes y empresarios navieros chilenos, no sólo tiene su fundamento en normas de seguridad nacional, sino que arranca de las raíces mismas de la Patria, porque el destino marítimo de Chile lo comprendieron O’Higgins y Portales que, aún con la incipiente capacidad económica de Chile de esa época, impulsaron la Marina Mercante Nacional hasta el punto que llegó a ser la primera de América Latina.

Pero también han sido los puertos y los trabajadores del mar y portuarios los que han respondido con creces a alcanzar el rendimiento debido en los terminales marítimos de nuestro país, y hoy podemos exhibir con orgullo que los puertos de la República están entre los más eficientes del mundo, y su espíritu de superación nos permite asegurar cada día mejores resultados.

La investigación, la prospección y la explotación racional de los recursos renovables y no renovables que nos ofrece el mar, el suelo y el subsuelo marino, son garantía de nuevas fuentes de riquezas para el desarrollo y bienestar de los chilenos. Allí están los productos del mar y los recursos mineros que nos auguran un futuro lleno de promisorias esperanzas, para alcanzar mejores niveles de vida. Sepamos aprovecharlos para beneficio de todos y cada uno de nosotros.

Es por ello que hoy, en este puerto, capital marítima de Chile, S.E., el Presidente de la República, firmará el Decreto Ley que establece la nueva Ley de Navegación, instrumento jurídico de grandes proyecciones para el futuro de nuestro quehacer y responsabilidad en las actividades relacionadas con el inmenso mar que nos baña.

GENTE EN LA RECONSTRUCCIÓN DE LA PATRIA

Señoras y señores:

Vivimos, tal vez, la etapa más bella y desafiante de nuestra historia, después del caos político, económico, social y moral en que estuvimos sumidos en los tres primeros años de esta década, en que se nos quiso imponer doctrinas y dogmas foráneos reñidos con nuestro ser nacional y soberano. Hemos emergido victoriosos, merced a la pujanza y sacrificio de todos los chilenos, pese a la incomprensión de gran parte de los países del Universo. Y lo hemos hecho solos. Lo hemos hecho venciendo la adversidad, porque los que nos legaron independencia, amor a la Patria, respeto a la justicia, nos legaron también la consigna de que los intereses superiores de la Patria están por encima de toda consideración, y que los valores esenciales de la persona humana se fundamentan en la libertad, la justicia, la verdad, el respeto y el amor a nuestros semejantes. Es por ello que nuestro horizonte se nos presenta amplio y venturoso, si sabemos asumir plena y férreamente unidos la trascendente y hermosa responsabilidad de hacer de Chile esa copia feliz del edén que nos señala nuestro Himno Nacional.

Hemos superado la etapa más difícil de la descomposición moral en que estábamos sumergidos. Hemos fortalecido el vínculo familiar como el fundamento más sólido de la grandeza de la Patria. Hemos comprendido que el individualismo y el egoísmo deben ser reemplazados por la integración y la solidaridad. Y hemos fortalecido la fe en nosotros mismos, en que unidos y respetándonos, unos y otros, somos capaces de obtener la felicidad y el progreso de todos los hijos de esta tierra que Dios nos diera como bendición.

Emprendamos esta gran tarea con vigor y con tesón, a lo largo y ancho de nuestro hermoso Chile; inspiremos nuestros actos en la herencia y tradición que nos dejaron quienes, como los héroes de Iquique y Punta Gruesa, señalaron una ruta que es ejemplo del sentido del deber, de abnegación y de entrega en aras de la Patria a la que amaron tanto, como a Dios y a su familia.

LA LLAMA ETERNA Y SU SIGNIFICADO

Estamos viviendo el año de la víspera del centenario del 21 de mayo de 1879, y la Armada de Chile rinde esta vez su homenaje a los héroes de Iquique realzando sus memorias con una llama eterna que, en breves momentos más, será encendida por el señor Comandante en Jefe de la Armada, almirante don José Toribio Merino Castro, y junto a ella, una placa cuya inscripción dice:

ESTA LLAMA

SIMBOLIZA EL ESPÍRITU

DE PRAT Y DE LOS HÉROES

QUE OFRENDARON

SUS VIDAS POR LA

GRANDEZA DE CHILE

QUE SU RESPLANDOR

TE HAGA MEDITAR Y SENTIR

ORGULLO DE SER CHILENO

21 Mayo 1978.

Desde la hacienda de San Agustín de Puñual, lugar de nacimiento de Prat, en el pueblo de Ninhue, donde se levanta el Santuario «Cuna de Prat», ideado y promovido por un grupo de beneméritos porteños, viaja desde hace cuatro días, en brazos de jóvenes, por cientos de kilómetros, la antorcha que encenderá esta llama: jóvenes y trabajadores de todos los sectores y de todos los pueblos que jalonan la ruta desde la cuna hasta el altar del héroe, significando con ello la unión y solidaridad de todos los chilenos. Esta llama representa también el faro que ilumina la senda de la gloria y los ideales más nobles de amistad y fraternidad entre las naciones.

Es por ello que me parece oportuno recordar aquí las palabras con que, en el día de la traslación de los restos del héroe y de sus camaradas, desde Iquique a Valparaíso, el 13 de mayo de 1888, pronunciara el general don José Velásquez, a nombre del Ejército:

«Soldados americanos-.

El último de ellos levanta su voz en presencia de estos restos queridos e implora al Dios de los Ejércitos mantenga siempre la paz en estas Repúblicas, hermanas queridas y caras por tantos motivos».

Esa voz chilena refleja un sentir que siempre tuvo nuestra Patria: colaborar con otros pueblos, ayudarlos, relacionarse en un plano de igualdad y de respeto mutuo.

Por algo también dijo, en esa ocasión, un ilustre patriota, don Julio Zegers:

«Hay algo inmensamente superior en el 21 de mayo: el imperio creciente del alma humana sobre la fuerza con que a veces lucha, sobre la fuerza que a veces la oprime. Cuando ese imperio llegue a su apogeo, todos los hombres serán iguales y hermanos, y no habrá sobre la redondez de la Tierra otra jerarquía que la basada en la verdad, en la ciencia, en la justicia y en el derecho».

El derecho. Esa norma de conducta entre los humanos y entre las naciones, destinada a servirles y a guiarles, hecha para ser cumplida antes que pisoteada o desconocida, hecha para ser amada antes que repudiada. Por su derecho luchó Chile entonces, por su derecho lucha hoy, por su derecho tiende una mano amiga y leal a todos los pueblos, en especial a los hermanos de historia o de sangre, para que, olvidado y depuesto lo secundario, se ponga el acento en lo principal, en la unión que consolida y que exalta, que engrandece y que salva.

Y para ello es menester que existan patriotas que amen y sirvan a su Patria hasta el sacrificio de sus propias vidas. Por ello pudo decir, en este mismo sitio, y a esta misma hora, el almirante don Luis Uribe, el 21 de mayo de 1888, al recibir los restos de los héroes de Iquique: «Si, Prat, Condell, Serrano, Riquelme, Aldea, vuestros nombres serán siempre seguro talismán en la hora del peligro y este monumento que alberga vuestras veneradas cenizas, el faro sagrado que alumbrará eternamente a los marinos de Chile, la senda de la victoria o del sacrificio».

Y nada más bello que el homenaje que; un peruano escribiera sobre la tumba de Prat en Iquique: «Vine a visitarte porque te vi sucumbir en el Combate del 21 de mayo».

La visita de la admiración que no reconoce fronteras, sino que tiende una mano de verdad sobre los conflictos, para decirle al otro: tú y yo podemos y debemos marchar unidos.

Que esta llama eterna sea reflejo de pureza en el pensamiento y de amor de todos los hombres de hoy y de siempre.

INVOCACIÓN

Chilenas y chilenos:

En esta solemne ceremonia y ante el recuerdo imperecedero de los héroes de Iquique y Punta Gruesa, invoquemos la protección divina, reiterando nuestra fe en Chile, en la responsabilidad y sentido del cumplimiento del deber, en la generosidad, nobleza y patriotismo de sus hijos, que guiados hacia destinos superiores, representan el porvenir de la Patria y la esperanza de Chile, que como hoy abrigará en su seno las virtudes ciudadanas más caras a la tradición nacional: la libertad, la justicia y el amor a esta tierra, mar y cielo, que nos llena de orgullo al pronunciar su nombre: CHILE.

Fuente: Revista de Marina N° 3/1978. Publicado el 1 de junio de 1978.

1 Me Gusta 🙂
PUBLICACIONES POR AUTOR
PROGRAMA REVELANDO
REVISTA ESLABÓN
HAZTE SOCIO DE ASOFAR
TRÁMITES DE DEFUNCIÓN
SUBSECRETARIA FF.AA.
CAPREDENA
MULTIGREMIAL FACIR
DEMODIGITAL.CL
REVISTA TRES ESPADAS

ASOFAR AG - Asociación Gremial de Oficiales de la Armada en Retiro

Esmeralda 1074 Of. 401, Valparaíso - Tel 32 2254314 - asofar@gmail.com