HISTORIA MARINERA

BOGATÚN CON CACHANTÚN

Rafael Lüttges Derosas

Poeta y trovador porteño. Miembro activo del Círculo de Escritores de la V Región. Autor de la letra de varios himnos navales.

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Me encontraba muy lejos de casa invitado a una fiesta de casamiento en la hermosa hacienda “Los Pitihues” ubicada en las cercanías de Linares, donde confluyeron algunos marinos por parte del novio y los agricultores de la zona por la otra parte, que conformó un atractivo grupo de invitados.

Allí conocí al mentado Tata Aquiles, octogenario hacendado oriundo de los pagos de Colchagua como se presentaba, que había nacido en el hermoso pueblo de San Vicente de Tagua Tagua y atesoraba el mote de “poeta y pintor”, y a mucho orgullo, como decía.

El Tata Aquiles era una verdadera caja de Pandora pues estaba lleno de historias y anécdotas campesinas. Excelente poeta, lanzaba sus versainas como los payadores y siempre retrucaba con un verso improvisándolo en el momento, y se

contaba de él, que era emparentado con el gran poeta Óscar Castro.

En mi mesa cubría bancadas el octogenario Comandante (R) don Kurt von Moritz, avezado navegante con muchos años de marina y un experto en todo tipo de chascarros, que a principios del siglo pasado siendo un niño se presentó a la Escuela Naval sin permiso de sus padres, donde fue acogido después de varios inconvenientes subsanados hasta jubilar de Capitán de Navío.

Un habitual visitante del Caleuche, su segundo hogar, que en los Bogatunes se daba maña en contribuir con sus rimadas colaboraciones y dichos náuticos, contando de sus viajes, de los más grandes temporales con olas de cuarenta metros, anécdotas y otros de su tiempo embarcado. Esto hacía que siempre llenara una mesa con caleuchanos que devoraban sus cuentos.

La fiesta del matrimonio siguió su curso y estábamos en hora de bajativos y baile juvenil, cuando el Tata Aquiles se unió a nuestra mesa diciendo:

“Me presento como Aquiles

y vengo de Tagua Tagua,

donde el vino no tiene agua

y los huasos no son giles”

Hubo un corto silencio, mientras varios lo fueron saludando y presentándose, hasta que le tocó el turno al Comandante von Moritz, quién le dijo así:

“Aquiles, ahora me afano:

cómo Kurt fui bautizado;

Comandante retirado

y cadete caleuchano”

Después del consabido apretón de manos, Ño Aquiles fue invitado a cubrir bancadas y a abarloarse a los otros tertulios. Le observé de reojo su cara de pregunta que al fin lanzó atorado de dudas, consultando qué era un cadete caleuchano como se había presentado el Comandante, e improvisó:

“Le consulto a su Mercé

¿qué es cadete caleuchano?

porque soy sólo un baqueano

y del mar ya poco sé.

Veamos si le achunté

e iluminé mis candiles,

¿será ese cuento de giles

que de mucha gente brota?

¿la vieja nave chilota

que a veces muestra perfiles?”

Esto fue como un aguijón directo al Comandante quién comenzó a explicarle sobre el mito y que además era una institución de ex cadetes y oficiales de la Armada donde se guardaban y veneraban tradiciones navales. Esto atrajo a más comensales “de los invitados huasos” y se aumentó bastante la selecta concurrencia. Se intercambiaban variadas opiniones por ambos bandos, todas llenas de picardía huasa o marinera, según fuese el interlocutor y haciendo la tertulia cada vez más interesante, al Comandante decir:

“No se equivocó Ño Aquiles

y le presto mis avales,

no somos Pedro Urdemales

mas sí marinos gentiles.

Distinto a algunos civiles

que no guardan tradiciones,

débiles de convicciones

que a lo extranjero se aferra,

porque no aman a su tierra

ni conocen sus canciones”

La respuesta del Tata Aquiles no se hizo esperar y pegó como latigazo.

“Mi estimado Comandante

hoy yo me siento orgulloso,

de escuchar su verso brioso

con la Patria por delante.

El huaso nunca es pedante

sólo es orgullo el que amasa,

y porque el alma rebasa

hoy cambiemos nuestros fueros;

Nos, los huasos marineros

Vos, marinos de alma huasa”

Ahí el Comandante comenzó a contarles de sus fiestas llamadas Bogatún donde se celebraban las efemérides como el combate del 21 de Mayo, el día de la Escuela Naval, el día del Suboficial Mayor y Combate de Angamos, a los que se agregaban el de Recogida (embarque) y el de Desembarque. Como esto atrajo más aún el interés de los huasos, les explicó detalles de términos caleuchanos como bogatún, tragatún, chikatún, machitún, etc. Como ya era hora de regresar, les terminó contando que algún socio aficionado al mapudungún usó el término “tún” que significa entre otras, “varios juntos”, “muchos en lo mismo” al tuntún, como por ejemplo “palitún” (palín o actual chueca) hartos jugando con un palo, y así entonces Bogatún era bogar juntos (remar para los civiles), machitún que era “hartos con la Machi” (para llamar la comida informal juntos o picoteo), tragatún (comida-tragar- juntos), chikatún (tomar juntos) palabra tomada de la famosa chika de la Guerra del Pacífico que se decía era aguardiente con algo de pólvora como reza la tradición. Nos despedimos de todos los tertulios y cuando ya abandonábamos el salón, el mentado Tata Aquiles consultó en voz alta: “Ya entendí perfecto lo relativo a Bogatún, chikatún, machitún, tragatún, etc., mas ahora,

“Me puede decir Comandante

con buen sentido común,

¿en que pensó el bautizante

que inventó la Cachantún?”

Lentamente seguimos caminando hasta los buses para embarcar de regreso a Valparaíso.

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Fuente: Revista de Marina N° 2/2014. Publicado el 1 de abril de 2014.

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