Artículos Carlos Saldivía Rojas

8 y 9 Octubre, Efemérides Navales

Día del Sub Oficial Mayor Naval

Hoy 8 de octubre recordamos con Heroísmo y Patriotismo el 141° Aniversario más del Combate Naval de Angamos, logrando con ello el control del océano Pacifico Sur, asegurando las líneas de comunicación Marítima para ganar la Guerra del Pacifico.
Asimismo la Armada de Chile estableció a contar del 8 de octubre de 1972, el «Día del Suboficial Mayor», para testimoniar a quienes han entregado toda una vida a la Institución, alcanzando el más alto Grado de la Carrera Naval en el personal de Gente de Mar.
Un afectuoso saludo a nuestros Suboficial Mayores.
Dios – Patria y Familia.

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Sabía Ud. que en la Batalla Naval de Angamos solamente murió un chileno. A continuación su historia:

GRUMETE DOMINGO JOHNSON RODRÍGUEZ

A horas de concluido la Batalla Naval de Angamos, el comandante del blindado “Cochrane”, Juan José LATORRE Benavente, entregó su informe al Comandante en Jefe de la Escuadra, capitán de navío don Galvarino RIVEROS Cárdenas. Éste da cuenta del desarrollo de las operaciones, de las municiones gastadas y los daños sufridos. Tanto en lo material como en lo humano tales daños se consignan como mínimos. Se habla sólo de siete lesionados. Uno de éstos es el “Grumete: Domingo Johnson, herido gravemente por balas de ametralladora en el estómago y piernas”. No es sino hasta el 10 de octubre, dos días después del combate, que el comandante RIVEROS informa la baja chilena. En un oficio enviado desde Antofagasta a su Comandancia Jeneral y detalla “Este resultado se ha obtenido con pocos sacrificios. El Cochrane …tuvo diez heridos, de los cuales sólo uno ha fallecido…”. El 9 de octubre fueron sepultados en el Cementerio de Mejillones los caídos del “Huáscar”, entre ellos los escasos restos del contraalmirante don Miguel GRAU Seminario. Las exequias de tales combatientes fueron detallados en un informe que el comandante RIVEROS hizo llegar a la Comandancia Jeneral de Marina el 14 de octubre. Dice tal documento “Al día siguiente se celebraron en Mejillones unas solemnes honras…se celebraron tres misas: una al alba por el capellán Marchant Pereira…”El año 1914 fue publicado en Santiago el libro “Apuntes del capellán de la 1° División Ruperto Marchant Pereira”. En este libro el religioso rememora el Combate Naval de Angamos y cuenta su participación en el mismo.En resumen, los religiosos fueron convocados desde Antofagasta al momento de comenzar el combate. Abordaron el vapor “Copiapó” como parte de la “ambulancia” solicitada desde Mejillones. Al llegar abordaron el “Huáscar” ya rendido y Marchant relata este escabroso cuadro:“Imposible describir el aspecto que presentaba el «Huáscar”, con aquel hacinamiento de escombros, como si hubiera sido sacudido por un violento terremoto, regueros de sangre, cadáveres que asomaban por las cofas y, en el departamento de las máquinas, que se hallaban intactas, una pobre oveja que balaba tristemente”.Con respecto a bajas chilenas consigna: “Entre tanto, en nuestras naves, fuera de unos pocos heridos, la única víctima fué, en el «Cochrane», el grumete Domingo Johnson, que era siempre el acólito del capellán señor Camilo Ortúzar, y que expiró balbuceando el nombre de su madre”.Concluye tal descripción relatando que: “A la mañana siguiente, el capellán celebraba en el puerto la primera misa, siguiendo luego las exequias y dándose sepultura a todos los cadáveres, con los honores de ordenanza”.Pero no sólo el capellán MARCHANT dejó registrada la muerte del grumete Johnson. También lo hizo el cirujano del Cochrane: Manuel AGUIRRE, quien el mismo día 9 escribió una carta a su amigo, Pedro Nolasco Carvajal. Al hacer un detalle de los heridos manifiesta «grumete Domingo Yonhson, herido gravemente en el costado derecho i muslo izquierdo (murió en el hospital de tierra hoi a las 2 P.M.)». Si consideramos que los fallecidos del «Huáscar» fueron sepultados en la mañana del 9 de octubre y el grumete Johnson murió a las 14 horas de tal día es evidente que el héroe chileno tuvo unas exequias solitarias, sin el despliegue de las anteriores, y tal vez fueron realizadas en el mismo lugar o cercano a este cementerio.A pesar de los trabajos investigativos, para dar con la ubicación de los restos del grumete JOHNSON, lamentablemente a la fecha aún no se ha llegado a buen puerto.La Armada de Chile honró su memoria colocando su nombre a una Lancha Patrullera Costera, clase Dabur, LPC 1821 «JOHNSON», fue dada de baja en el 2005.Extracto del trabajo de investigación realizado por Wilfredo Santoro Cerda, Ana Olivares Cepeda y Rodrigo Castillo Cameron, que lleva por título «Grumete Domingo Johnson: el niño-héroe de Angamos».Atte.Carlos Saldivia Rojas Suboficial Mayor Naval (R)

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Primer Zarpe de la Escuadra Nacional, en su 202° Aniversario

La Primera Escuadra Nacional de Chile fue la armada que terminó con el dominio colonial español en la costa sur-oeste de América del Sur, protagonizando las acciones navales más importantes dentro de las guerras de independencia hispanoamericanas. El gobierno de Chile creó la escuadra con el fin de llevar la guerra al Virreinato del Perú, y de este modo asegurar la independencia de Chile y Argentina.

Para materializar esta gran empresa, se designó a José Ignacio Zenteno, quien, en el período de dos años (1817-1818), logró cumplir cabalmente la tarea encomendada

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Brazas a Ceñir

Suboficial Mayor Sr. Luis Mella Toro (Q.E.P.D.)

El marino, y aún el que no lo es, pero que de una u otra forma se siente ligado a la Armada, cuando desea exteriorizar marcialmente su entusiasmo, siente un irrefrenable impulso de silbar o entonar «Brazas a ceñir», la marcha que compusiera el entonces Sargento 2° Músico Luis H. Mella Toro. «Brazas a Ceñir».Puede decirse en propiedad que jamás marcha-canción alguna, con excepción de nuestro himno patrio, logró imponerse en tal forma, que se la identifica a los primeros compases con la Marina chilena. De allí entonces el interés de dar a conocer algunos interesantes detalles de su nacimiento y de su progenitor.Es que cuando el Sargento Mella concibió esta hermosa marcha, se encontraba en el lugar e instante precisos para dar rienda suelta al impulso creativo, a pesar de que la inspiración le surgió como consecuencia de un «Cuarto de Guardia» nada de romántico. (Si te levantas poco antes de las 12 de la noche para trabajar hasta las 4 de la madrugada, lo menos que puedes sentir es inspiración, pero sí mucho sueño). Fue una madrugada del mes de junio de 1929, la corbeta «General Baquedano» navegaba de regreso a Chile, en cumplimiento de uno de sus viajes de instrucción, habiendo alcanzado hasta Vancouver en Canadá. El Sargento Mella, hacía su cuarto de guardia en la «Partida de Proa». La «partida» se encontraba en descanso, debido al poco viento reinante, que sólo permitía al velero un lento avance. Esta circunstancia fue muy bien aprovechada por el Sargento Mella, quien en lugar de dormitar en cubierta, como lo haría el resto, sacó su inseparable clarinete y comenzó a extraerle algunos aires marciales. Lo cierto es que sólo alcanzó a bosquejar un método para flauta con la música de la marcha. En todo caso “Brazas a Ceñir» ya estaba concebida. Los relevos de 4 a 8 de la mañana, hicieron volver a la realidad al sargento Mella y al resto de la «partida» a continuar el sueño interrumpido en los confortables coyes.No fue sino hasta comienzos de 1935 cuando Luis Mella Toro armonizó, instrumentó y ejecutó por vez primera la marcha. Más tarde, fue adaptándola al ambiente de aquella noche de inspiración y entre son y son fue trasladada al pentagrama. Al hacer la letra, debió trasladarse mentalmente a bordo para poder así obtener los versos que le conocemos con su hermoso contenido poético no exento de jerga náutica. Su estreno no pudo ser más auspicioso ni contar con mejor auditorio. Se encontraba en una comida de cadetes en la Escuela Naval. Repartió previamente sendas copias con la letra a los cadetes. A la segunda ejecución, casi todos la entonaban. Era tal el entusiasmo que a la «séptima» ejecución, ya no sólo la entonaban los cadetes, sino los instructores y el personal de cámaras allí presentes. La emoción embargaba a todos quienes se encontraban en los comedores de la vieja escuela. Hoy día, resulta casi anecdótico contar que la composición de «Brazas a Ceñir», le valió al Sargento Mella una sencilla anotación en su Libreta de Servicios Voluntarios. En efecto, sólo en 1938 y con la sobriedad del momento, quedó en su libreta la siguiente anotación de Mérito: «Felicitase al Sargento 1° Músico Luis H. Mella Toro, por el espíritu de cooperación y entusiasmo demostrado al componer la marcha-canción «Brazas a Ceñir». En otras páginas de su libreta, este excelente músico registra más anotaciones meritorias que corona con la obtención de! Segundo Premio de Eficiencia en la Armada, al componer, el 18 de junio de 1940, la marcha «Submarinos en Acción”. Pero hay otra anotación que conviene destacar. En 1931, su calificador, con mucha visión futurista, emite los siguientes conceptos sobre el sargento Mella: «Es un buen músico, estudioso y en breve será una notabilidad para nuestra Marina”.

El día 21 de mayo de 1974 acogiendo el sentir general de las dotaciones navales y a sugerencia del Jefe de Relaciones Públicas de la Armada, Capitán de Fragata, Pedro Baraona Lopetegui, el Comandante en Jefe de la Armada de ese entonces Almirante José Toribio Merino Castro, que había sido uno de los primeros en interpretarlo en 1935, firmó el decreto C.J.A. Ord. N9 6065/Vrs., de 21 de mayo de 1974, la marcha-canción «Brazas a Ceñir», fue designada himno oficial de la Armada de Chile, sellando con su actitud una historia que enaltece a la Marina y la proyecta con vehemencia en el ámbito ciudadano. Es así como en sobria ceremonia efectuada el día 21 de mayo de 1974, como parte de los actos conmemorativos de la gesta de Iquique, el Almirante Merino, hizo entrega al autor el decreto original mencionado. Le entregó, además, un asta metálica de sobremesa con una bandera que lleva el escudo de la Armada, como recuerdo de tan señalada ocasión.

El 26 de septiembre de1978 cuando aún vibraban en el espacio las notas de su invicta marcha ejecutada y cantada después de las festividades de fiestas patrias por los batallones navales, fallecía en Santiago el destacado músico y compositor, Suboficial Mayor Naval don Luis Mella Toro autor del inmortal himno oficial de la Marina de Guerra de Chile “Brazas a Ceñir” que identifica con grandeza a la Institución cuando dice en una de sus estrofas: tu nombre no has de manchar, gigante del ancho mar, este es el lema, marino, cumple con tu deber y vencerás.

La expresión “Brazas a Ceñir” quiere decir que las velas deben orientarse correctamente en dirección del viento, para lograr una velocidad óptima. La Hoja de Servicios del Suboficial Mayor Mella consigna, entre otras, las siguientes anotaciones:  Ingresó a la Armada el 26 de mayo de 1919, como Músico 3°. Asciende a Músico 2° el 31 de mayo de 1920. Se le cambia la denominación de Músico 2° por la de Sargento 2° (Músico) con fecha 15 de octubre de 1925. Asciende a Sargento 1° (Músico) el 31 de enero de 1934. Asciende a Suboficial (Músico) el 31 de julio de 1939. Obtiene su retiro con 22 años, 1 mes y 20 días de servicios el 31 de octubre de 1942.  Durante el transcurso de su carrera en la Armada estuvo embarcado en diversas unidades, siendo las más importantes el acorazado «Almirante Latorre», crucero «Chacabuco». Crucero «Prat», crucero “Blanco Encalada» y corbeta «General Baquedano». En 1969, se le concedió el ascenso a Suboficial Mayor (R)Bibliografía: 1. Revista de Marina 2/1973, Sargento 2° (Ec.) Zoilo SANTANA Bustos 2. Revista de Marina 4/1974.

Carlos Saldivia Rojas

Suboficial Mayor Armada (R)

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Revista Naval del Centenario

14 de septiembre de 1910

Uno de los números destacados de las fiestas con que fue celebrado el primer Centenario Nacional de Chile, en septiembre de 1910 fue la gran revista naval que se realizó en la rada de Valparaíso, con participación de buques de Alemania, Argentina, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Italia y Chile, a los cuales se agregó, días más tarde, el crucero uruguayo “Montevideo”, que debido a los malos tiempos que encontró a su paso por los mares australes, no alcanzó a llegar a tiempo para la formación.La revista naval fue el único número realmente extraordinario que para tan solemne fecha tuvo Valparaíso, pues como ha sido muy común, más tarde, las autoridades no tomaron providencias oportunamente. Solamente a fines de agosto fue designada una comisión para que organizara el programa de celebración del Centenario.El 18 de septiembre cayó en domingo y las fiestas se prolongaron a lo largo de 5 días, hasta el jueves 22. Toda la semana fue declarada feriado. El programa oficial preparado para Valparaíso se inició el día 11 de septiembre con la entrega de banderas de honor a los buques de guerra chilenos. Esta entrega fue cumplida por una comisión de damas porteñas.El miércoles 14 de septiembre de 1910 Valparaíso amaneció de fiesta. La ciudad entera y millares de visitantes que habían venido desde otros puntos de la República, estaban ansiosos por ser testigos de la Gran Revista Naval del Centenario. El primero de los buques extranjeros que llegó al puerto fue el crucero italiano “Etruria”. Le siguieron la división argentina formada por el “San Martín” y el “Belgrano”, la división de cuatro acorazados norteamericanos, la división brasileña y los barcos de Alemania y del Ecuador. Como ya se dijo, el crucero uruguayo no alcanzó a llegar a tiempo para la formación.En total participaron 24 buques en la revista, la mitad de ellos extranjeros. Estos fueron los siguientes: Estados Unidos una división de cuatro acorazados conformada por el “California”, el “Colorado”, el “Washington” y el “Pennsilvania”. Argentina, la división de cruceros acorazados por el “San Martín” y el “Belgrano”. Brasil, la división ligera compuesta por el crucero “Bahía” y los cazatorpederos “Tamayo” y “Tymbirá”. Italia el crucero “Etruria”. Alemania el crucero “Bremen”. Ecuador el cazatorpedero “Libertador Bolivar”. (ex “Almirante Simpson” de la Armada de Chile). Chile se encontraba la escuadra de operaciones al mando del comodoro José Miguel AGUIRRE formaron los cruceros “O’Higgins” III (capitán de navío Carlos PLAZA), “Esmeralda” IV (capitán de navío Adolfo RODRÍGUEZ), “Capitán Prat” (capitán de navío Agustín FONTAINE), “Chacabuco” III (capitán de navío Manuel HURTADO), “Ministro Zenteno” (capitán de fragata Alfredo SANGÜEZA), corbeta “General Baquedano” II (capitán de fragata Arturo ACEVEDO), cazatorpederos “Condell” II (capitán de fragata Humberto VALLEJOS) y “Lynch” II (capitán de corbeta Julio DITTBORN), fragata “Lautaro” IV (capitán de fragata Bracey WILSON), y torpederas “Hyatt” (teniente primero Edgardo von SCHROEDERS), “Videla” y “Contreras”.Ese día los buques amanecieron formados en 5 líneas listos para ser revistados por el Vicepresidente de la República Excmo. Sr. don Emiliano FIGUEROA Larraín, al mando de la Nación debido a los desafortunados sucesos de los fallecimientos del Presidente don Pedro MONTT en Alemania el 16 de agosto y de don Elías FERNÁNDEZ Albano que lo había reemplazado en sus funciones a su muerte y que también falleció repentinamente el 6 de septiembre cuando ya se hallaban en Santiago muchas de las delegaciones extranjeras.A las 9 de la mañana salieron de las respectivas líneas de formación el crucero “Zenteno” y la fragata “Baquedano” que redirigieron al muelle local. El crucero atracó para recibir al Vicepresidente de la República, a los jefes de misiones extranjeras y a las principales autoridades nacionales. El resto de la comitiva se embarcó en lanchas para abordar a la “Baquedano” que no atracó al muelle y que en la revista debía seguir las aguas del “Zenteno”.Mientras así se desarrollaba la parte oficial de la Revista Naval, en la bahía se preparaban numerosos remolcadores, vapores, lanchas y otras embarcaciones, que habían recibido autorización de la Gobernación Marítima para seguir al crucero y la corbeta, dando así mayor brillo y una nota pintoresca a la revista.A las 10 de la mañana rompieron las salvas que saludaban al pabellón presidencial chileno, que fue izado en el “Zenteno” cuando se embarcó el Vicepresidente FIGUEROA. En una rápida y feliz maniobra el crucero se apartó del muelle y enfiló en dirección a las líneas de buques frente a los cuales fue pasando y recibiendo los honores correspondientes de cada uno de ellos. Esto se llevó a efecto ante cada línea por lo cual el buque debió maniobrar 5 veces para pasar frente a cada línea, realizando un último viraje para dirigirse al muelle fiscal. Una vez que el crucero atracó al muelle, el Vicepresidente de la República recibió a bordo a los jefes de las divisiones extranjeras y a los comandantes de sus buques, a todos los cuales felicitó por la brillante presentación de sus unidades.Posterior a la Revista el Vicepresidente ofreció un almuerzo a los visitantes extranjeros, efectuándose después una parada militar con fuerzas de desembarco extranjeras y chilenas en la Avenida Brasil con lo que se dio por finalizada la participación del Vicepresidente de la República en la Revista Naval del Centenario.El día 16, las tripulaciones de todos los buques participantes corrieron regatas de boga a lo largo del malecón, siendo el 19 colocada la primera piedra del monumento a Blanco Encalada. Fuentes Consultadas:1. La Marina de Chile día a día, Capitán de Fragata (R) Enrique Merlet Sanhueza.2. https://revistamarina.cl/revistas/2010/3/ledantec.pdf3. Centro Cultural La Moneda, Cineteca Nacional de Chile.4. Memoria Chilena.5. www.enterreno.com

Atte.

Carlos Saldivia Rojas

Suboficial Mayor Armada (R)

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El 11 de Septiembre de 1973 en Valparaíso

Narración del Almirante don José Toribio Merino Castro, en sus memorias, de lo acontecido en la madrugada del 11 de septiembre de 1973, en el Gran Valparaíso.

Mi inicio el día 11 de septiembre de 1973 fue a las 5 AM, me despertó el Capitán Díaz, quien había dormido toda esa noche en el suelo, frente a la puerta de mi camarote, apoyado en un cojín y tapado con su capote para que nadie fuera a entrar o fuera a suceder algo imprevisto sin pasar por sobre él.Eso no lo he olvidado nunca, fue una de las cosas que me conmovieron ese día, al saber la lealtad a toda prueba de este oficial. Recuerdo que me senté y me encomendé a Dios y a la Virgen del Carmen. Recé largamente, pidiéndole que ese día fuese de victoria para la fe y el cristianismo y de derrota para el ateísmo marxista; y así fue.A las 5 AM se iniciaron las operaciones desde los lugares que se habían determinado en el Plan, por parte de las tropas de Infantería de Marina y por los regimientos que tenía a mis órdenes; la Escuela Naval, Escuela de Operaciones, Escuela de Artillería y Armamentos, Escuela de Abastecimientos, Escuela de Ingenieros, el regimiento Maipo y el Coraceros. Parte en Las Salinas, parte en Viña del Mar, parte en Valparaíso. Además, estaba el regimiento de caballería de Quillota, que también cumplió la misión. También estaba bajo mis órdenes la guarnición de Quintero, que cumplió las disposiciones correspondientes.Los lugares que tenían que ocupar en general eran claves para el acceso de la gente que podía reunirse en los cordones al ser alertada por las medidas que se estaban tomando y tratar de bajar al centro de la ciudad para saquear, alterar el orden público y tratar de evitar que se cumpliera la acción que estábamos planeando.A pesar que el Plan establecía que la “Alarma General” para poner en ejecución el Plan se daría disparando tres cañonazos desde la Guarnición de Orden y Seguridad, la Escuela Naval, la Escuela de Armamentos y el Fuerte Vergara y los buques surtos en la bahía, dispuse suprimir todo esto, pues el concepto estratégico de la operación estaba basado en la sorpresa; con las salvas se habría alertado hasta el Vaticano. La disposición era acertada para dar cumplimiento al Plan Anti-Insurgencia, si ésta se presentaba repentinamente y la autoridad era sorprendida y había que ejecutar el Plan en horas del día, o por emergencia, o cuando hubiera personal franco, lo que no sucedía en estas circunstancias.Las operaciones iniciadas a las 05.00 fueron absolutamente silenciosas, aunque no para algunos. Se cumplió exactamente según lo planeado y alrededor de las 05.30 AM estaba toda la tropa en sus lugares.A esa misma hora, pasé a tomar desayuno junto con el Estado Mayor que estaba esperándome, lo hicimos rápidamente y nos fuimos cada uno a nuestros puestos de mando.A esa misma hora, 05.30, de acuerdo a lo que se le había ordenado, el Almirante Weber, Comandante en Jefe de la Escuadra, a bordo del buque insignia, que había permanecido en Valparaíso, puesto que él no tomaba parte en la Operación Unitas, ni su buque tampoco, podía comprobar que los distintos buques que habían zarpado el lunes 10, alrededor de las 11.30, para iniciar Operación UNITAS, fondeaban en los lugares ordenados para apoyar las operaciones de las fuerzas de la Primera Zona Naval, en Quintero, Valparaíso, Laguna Verde y San Antonio, de acuerdo al plan que se había trazado.En Quintero estaba el “Cochrane”; en Valparaíso, el “O´Higgins” y el submarino “Simpson”; en San Antonio estaba el “Blanco”, y el resto de los buques que no participaban en la Operación Unitas estaban todos bien en Valparaíso, listos para moverse en caso que fuera necesario.La llegada de estos buques, a las 05.30 de la mañana, no fue vista, pues volvieron totalmente obscurecidos y habiendo oscuridad total, ya que el orto de sol ese día era alrededor de las 06.50 AM, en consecuencia, no empezaba a amanecer.Pero sí fue visto y oído el desplazamiento de los camiones que pasaban con las tropas y tomaban posesión de distintos puntos. A las 05.45 AM se dio término al cumplimiento del Plan Silencio, a cargo del Comandante Troncoso. Este plan había empezado a ejecutarse antes, junto con las primeras operaciones de las tropas, a las 05.00, y se había hecho con tanta habilidad y rapidez que a las 05.45 todo el sistema de comunicaciones estaba cortado, no funcionaban ni los teléfonos ni las radios ni la televisión; salvo aquello que se había dejado expresamente operativo y el sistema de Albatros para las comunicaciones operativas de los que estábamos al mando de las tropas mismas.La radio de la Armada funcionaba normalmente y una línea telefónica que comunicaba la casa del Jefe de Carabineros de Valparaíso, el comisario Coronel Gutiérrez, con la Dirección General de Carabineros de Santiago, era el único teléfono que estaba funcionando en ese momento. Como ya he dicho, en este lapso de 45 minutos, se silenciaron 12 radios de gobierno, las tres centrales de televisión y dos radios neutras. Sólo quedaron dos radios que eran proclives a un cambio de gobierno.A las 06.00 envié un mensaje al “General Armada”, disponiendo que asumía como Comandante en Jefe de la Armada.Me había nombrado yo mismo como Comandante en Jefe, era el oficial más antiguo que seguía en el escalafón, después del Almirante Montero, con quien en reuniones anteriores, del Consejo Naval, habíamos tenido dificultades, pero que en ese momento no podía seguir de Comandante en Jefe, ya que no estaba de acuerdo con los actos y actividades que estaban desarrollando la Institución y la Defensa Nacional en general. Por lo tanto, asumí como Comandante en Jefe, sin avisarle antes que lo había destituido. De acuerdo con los acontecimientos que se fueron desarrollando, es del caso recordar aquí que alrededor de las 06.15 de la mañana, el Presidente Allende fue despertado en Tomás Moro, por Olivares, periodista, uno de los pocos que se mantuvo junto a él, le informó que había llegado un mensaje por teléfono, desde la Dirección de Carabineros, anunciando que algo raro sucedía en Valparaíso, pues había mucho movimiento de tropas de Infantería de Marina. Inmediatamente, como he sabido después, Allende empezó a inquirir en todas partes información sobre lo que pasaba; nadie sabía nada.El Almirante Montero no contestó el teléfono, pues se lo habíamos cortado poco antes; estaba consultado en el Plan Silencio; tampoco tenía vehículo, porque lo habíamos desarmado para que no pudiera salir de la casa, ni tampoco podía tomar ninguna iniciativa porque no tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo. En consecuencia, el Almirante Montero no tuvo ninguna participación ni tomó ninguna decisión, pues estaba imposibilitado de hacerlo, así nadie puede echarle nada en cara.Posteriormente, alrededor de las 07.10 AM, según nos cuentan, partió una caravana de automóviles desde Tomás Moro hacia la Moneda. Bajaron a gran velocidad, ya que las calles de Santiago estaban desiertas y el Ejército se estaba desplegando para iniciar sus actividades.La acción en Valparaíso se desarrolló sin novedad, no hubo resistencia, nadie salió a la calle, en ninguna parte, para defender a Allende. Desde Playa Ancha hasta Quintero, nadie movió un dedo para defender el gobierno marxista, ni en los Cerros ni el Plan. Por lo tanto, se puede decir de a las 08.00 AM, cuando lancé la proclama, Valparaíso vivía un día de absoluta tranquilidad.La única novedad que había era que en muchas casas se había izado la Bandera Nacional y que la gente cantaba la Canción Nacional y bailaba de gusto, porque había terminado la pesadilla de Allende.Los créditos de las imágenes a quien corresponda.

Atte.

Carlos Saldivia Rojas

Suboficial Mayor Armada (R)

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El Piloto Pardo y su Tripulación en Busca de la Gloria

DOTACIÓN DE LA ESCAMPAVÍA “YELCHO

”Nómina del personal que formó parte de la dotación del Escampavía “Yelcho”, en el viaje efectuado a la isla Elefante, para el salvamento de los náufragos de la expedición de Sir Ernest Shackleton”

1. Piloto 2° Luis Alberto PARDO Villalón, Comandante

2. Piloto 2° León AGUIRRE Romero, 2° Comandante

3. Maestre Víveres Mayor Jorge VALENZUELA Mesa, Cargo Contabilidad

4. Maquinista Mayor José BELTRÁN Gamarra, Cargo MáquinasPersonal de la Armada.

5. Mecánico 1° Nicolás MUÑOZ Molina

6. Mecánico 1° Manuel BLACKWOOD de la Rosa

7. Guardián 1° Manuel OJEDA Muñoz

8. Marinero 1° Pedro PAIRO

9. Marinero 1° José GALINDO ÁlvarezPersonal del Territorio Marítimo.

10. Contramaestre 1° José MUÑOZ Téllez

11. Herrero 1° Froilán CABAÑAS Rodríguez

12. Fogonero 1° Pedro SOTO Núñez

13. Fogonero 1° Heriberto CÁRIZ Cárcamo

14. Fogonero 1° Juan VERA Jara

15. Fogonero 1° Pedro CHAURA

16. Fogonero 1° Luis CONTRERAS Castro

17. Guardián 1° José LEIVA Chacón

18. Guardián 1° Ladislao GALLEGOS Trujillo

19. Guardián 1° Hipólito ARIS C.

20. Guardián 1° Antonio COLIN Paredes

21. Guardián 1° Florentino GONZÁLEZ Estay

22. Cocinero 1° Clodomiro AGÜERO Soto

23. Mozo 1° Bautista IBARRA Carvajal Atte.Carlos Saldivia Rojas Suboficial Mayor Armada (R)

Relación de los náufragos del «Endurance» de Sir Ernest Shackleton

1. Sir Ernest SHACKLETON Jefe

2. Frank WILD 2° Jefe

3. Frank WORSLEY Capitán

4. Lionel GREENSTREET 1er. Oficial

5. Hubert T. HUDSON Piloto

6. Thomas CREAN 2° Oficial

7. Alfred CHEETHAM 3er. Oficial

8. Louis HICKINSON 1er. Maquinista

9. A. J. KERR 2° Maquinista

10. Doctor Alexander MACKLIN Cirujano

11. Doctor James ILROY Cirujano

12. Reginald W. JAMES Médico

13. James M. WORDIE Geólogo

14. Leonard A. HUSSEY Meteorólogo

15. Robert S. CLARK Biólogo

16. James Francis HURLEY Fotógrafo oficial

17. George MARSTON Pintor oficial

18. Thomas H. ORDE-LEES Experto en motores

19. Charles J. GREEN Cocinero

20. William BACKEWELL Marinero

21. Thomas Mc LEOD Marinero

22. Walter HOW Marinero

23. Ernest HOLNESS Fogonero

24. William STEVENSON Fogonero

25. Perce BLAKBORO Polizón y luego camarero

Atte.

Carlos Saldivia Rojas

Suboficial Mayor Armada (R)

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